El Correo Digital
Lunes, 20 de marzo de 2006
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BILBAO BASKET
 
EDICIÓN IMPRESA
 
EMPAREDADO. Eley y Miguel estrujan a Fred Weis durante el partido del Pavelló Menorca. / EFE
Bilbao Basket
Encajando cincuenta puntos al descanso, o en dos cuartos consecutivos, es casi una proeza enderezar un partido. Queda el recurso de una inspiración similar en el ataque propio. Pero ni por esas. Supone demasiada ventaja a un rival como para que éste la desaproveche. Lo que le ocurrió al Lagun Aro el sábado en Maó es la muestra de lo que sucede inevitablemente cuando se desmorona un concepto. Medio partido tirado por la borda e insuficiente la notable reacción que llegó a continuación.
 
 

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