El Correo Digital
Lunes, 20 de marzo de 2006
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GUIPÚZCOA
Sólo los incurables optimistas pueden pensar que la salvación del Eibar aún es posible. Para el resto, cualquier esperanza se ha difuminado tras la séptima derrota de la temporada en Ipurúa. ¿Cómo va a ganar ocho partidos de los 13 que restan si tan sólo ha sido capaz de ganar uno de los últimos 19?
Las caras de decepción fueron ayer más habituales que de costumbre. Periodistas, jugadores, técnicos y trabajadores del club sabían de la importancia de ganar al Almería. Lejos de eso, se perdió, aunque el Eibar tuvo opciones de empatar.
Todos los futbolistas del Eibar se sentían ayer de alguna manera tocados, o, aún más, casi hundidos. Y uno de los que más lo estaba era el capitán azulgrana. Iban Fagoaga lleva muchos años vinculado al Eibar y eso se dejaba notar en su rostro. No es fácil comparecer en rueda de prensa tras una derrota como la de ayer, pero él acudió a la llamada de los periodistas.
El entrenador del Almería se marchó muy satisfecho de Ipurúa, con una victoria lejos de su estadio y afianzando sus posibilidades de ascenso a Primera División.

Vocento