 REAPARICIÓN. Elton, que estuvo muy intenso y ayudó a recuperar balones, intensa llevarse la pelota de cabeza. / FOTOS: IGOR AIZPURU |
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| LA FICHA |
0-0 Alavés: Bonano; Edu Alonso, Juanito, Gaspar, Begoña; De Lucas (Blago, m. 86), Astudillo, Lacen (Elton, m.74), Nene; Arthuro (Jandro, m. 48) y Aloisi.
Árbitro
Rubinos Pérez, con Álvarez Moreno y Andrés Samper en las bandas, del comité madrileño. Irregular, con bastantes errores de apreciación en las faltas. Amonestó a Bezares por el Cádiz y a Juanito, Gaspar, De Lucas, Astudillo y Jandro por el Alavés.
Incidencias
Alrededor de 18.000 espectadores en el Ramón de Carranza. El presidente gaditano, Antonio Muñoz, recibió la placa de oro de la provincia concedida al Cádiz. Veinte aficionados albiazules de 'Sektor Eskaileran' presenciaron el encuentro.
La estadística
CádizAlavés
TIROS A PUERTA3/175/11
PARADAS DEL PORTERO53
LLEGADAS AL ÁREA13
CENTROS AL ÁREA3522
SAQUES DE ESQUINA84
FUERAS DE JUEGO62
BALONES RECUPERADOS4136
BALONES PERDIDOS6369
FALTAS COMETIDAS1718
TARJETAS AMARILLAS26
TARJETAS ROJAS00
CAMBIOS33
ASISTENCIAS107 |
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A estas alturas de Liga y con la soga clasificatoria ciñéndose sobre el cuello de un puñado de equipos, cada duelo directo en la zona baja es ya un murmullo futbolístico y así, entre dientes, hablaron Alavés y Cádiz para firmar un empate pleno de diplomacia que deja a cada uno en el lugar de salida. Ni a los gaditanos les dio para más con Stoyanoff, Lobos y las acciones a balón parado ni tampoco a los albiazules, que desperezados tras la salida de Jandro, se estiraron en un tramo final donde rozaron el triunfo. Bajo la presidencia del miedo a perder surgió un empate poliédrico, con tantas caras como se le quieran buscar.
Quizás la más positiva sea que un equipo experimental, con numerosas ausencias por sanción y un once inicial 'made in Piterman', se sostuvo con solvencia defensiva para arrancar un punto cuyo gran valor reside en evitar que el rival sume de más.
Arthuro y Lacen
El Alavés se enfundó esta vez el traje de la modestia y la concentración, ese que en tantas ocasiones se ha dejado en el armario. Se afanó en reducir espacios y proteger a Bonano -¿qué mano la suya en la segunda parte¿- como medida cautelar. Evitó en definitiva riesgos innecesarios hasta impacientar a un voluntarioso pero inocente Cádiz, cuyo público, muy a la inglesa, celebra con algarabía y fe cada córner y falta. Poco más les queda ante la evidencia de que su equipo es ofensivamente el menos productivo de la categoría.
Cuando el desgaste físico minó a la escuadra local, el Alavés olfateó los tres puntos. Antes, desde la confirmación de las alineaciones, todo habían sido sorpresas. Lacen y Arthuro se unieron a Ibon Begoña y Bonano como novedades para paliar las ausencias. Se incrustó el francés junto a Astudillo en el doble pivote y el brasileño, que desperdició una gran ocasión en el primer minuto, se unió a Aloisi en ataque. El resultado fue un equipo aguerrido y tosco, sin capacidad alguna para dar salida a la pelota. Efectivo pese a todo, gracias al dúo Juanito-Gaspar, que frenó buena parte del empuje gaditano al cortar con seguridad los balones largos.
Mejora con Jandro
El gran damnificado de la alineación resultó Jandro, al que ni la baja de Carpintero concedió una oportunidad. Se resarció esta vez el asturiano, que aportó lo que se espera de él cuando finalmente salió al césped. Participó en casi todas las acciones de peligro alavesistas, soltó un zapatazo al larguero y habilitó a Aloisi en otra gran ocasión en el descuento. De sus conexiones y buena lectura del partido nacieron las esperanzas de un triunfo que hubiera catapultado al Alavés ante la decisiva semana que se avecina.
Claro que en líneas generales el triunfo hubiese sido excesivo premio al fútbol exhibido. Las virtudes albiazules se concentraron en un cuarto de hora y casi todo lo demás fue tirar de pico y pala. Con algunos momentos de sufrimiento ante la intensidad gaditana y la calidad de Stoyanoff. El jugador cedido por el Valencia complicó el debú de Ibon Begoña en su segunda etapa albiazul. El lateral se vio desbordado en varias ocasiones -Nene sigue sin ayudar en la banda- y tiró de coraje para recomponerse y cerrar líneas a la espalda de los centrales.
El Cádiz iba a lo suyo. Con el tractor Bezares llevándose balones de todas las formas posibles en el centro del campo, la habilidad de Stoyanoff y Lobos entre líneas, y buscando la profundidad de una manera muy directa. Siete córners en la primera media hora llevaban la inquietud a un Alavés incapaz de guardar la pelota y sin claridad alguna en sus hombres de ataque en las mínimas ocasiones que recibieron balones en ventaja. Un partido triste y gris, acorde con la situación de ambos equipos en la tabla.
Sonó tarde el despertador albiazul tras el descanso en la enésima acción a balón parado del Cádiz, pero Bonano estaba despierto. Una pelota muerta en el área que Abraham Paz cazó con violencia a tres metros de la portería y el guardameta argentino salvó con una mano espectacular. Y poco a poco el duelo se abrió a base de la pérdida de fuerzas.
Ni el Alavés se limitaba sólo a esperar ni el Cádiz era capaz de controlar el centro del campo como en el inicio. Contragolpes cruzados, en definitiva, pero de escasa precisión y menor definición. La gran virtud albiazul, en este contexto, fue, a diferencia de otras segundas partes paupérrimas, acabar el partido en campo contrario. Con la sensación -más bien clara evidencia- de ser más que el rival y rozar la victoria en los minutos finales.
El punto, en cualquier caso, fue una demostración de juego práctico que el Alavés deberá repetir si quiere sostenerse a flote. Ya está aquí una taquicárdica recta final de diez partidos. Para abrocharse los cinturones.