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Lunes, 20 de marzo de 2006
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Un pésimo Real Madrid lleva la desesperación al Bernabeú
El conjunto de López Caro fue incapaz de superar a un Betis que fue mejor al contraataque
Un pésimo Real Madrid lleva la desesperación al Bernabeú
El bético Robert conduce el balón perseguido por Guti. / EFE
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REAL MADRID 0 - BETIS 0
Real Madrid: Casillas, Salgado, S. Ramos, R. Bravo (Mejía, m. 49), R. Carlos, Cicinho, Guti, Zidane, Robinho, Raúl (Ronaldo, m. 53) y Cassano (Baptista, m. 69).

Betis: Contreras, Varela, Juanito, Rivas, L. Fernández (Nano, m. 77), Joaquín (Dani, m. 83), Rivera (Miguel Ángel, m. 70), Arzu, Xisco, Edu y Robert.

Árbitro: Pérez Lasa (vasco). Mostró tarjetas amarillas a Varela, Guti, Mejía y Nano.

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El Real Madrid fue incapaz de vencer al Betis en un pésimo partido disputado en el Santiago Bernabéu. Los blancos no supieron cómo superar a un equipo que está luchando por evitar el descenso a Segunda, cuando Juan Ramón López Caro apostó por uno de los planteamientos más atacantes de la temporada. Dejó a Guti solo en el centro del campo, con cuatro hombres por detrás y cinco por delante. Él tenía que ser el engarce de los dos bloques, el único jugador que canalizara todo el fútbol blanco. Pero sin Gravesen cubriéndole las espaldas, Guti se vio desbordado. Nadie le ayudaba.

Los Zidane, Robinho y compañía iban a lo suyo. Tenían entre ceja y ceja la portería de Contreras y no querían saber nada sobre acudir de sus apurados compañeros. Un Raúl sin forma, que se encendía al ver la pasividad del resto, y Cicinho eran los más solidarios con las tareas defensivas. El resto, pasaba, destrozando el sistema planteado por López Caro; un dibujo en el que volvían las bandas, pero sin Beckham, que estuvo en el banquillo.

Robinho se ocupó del lado izquierdo y fue uno de los mejores. Entraba una y otra vez, insistiendo por el costado de Varela o realizando diagonales para apoyar al voluntarioso Cassano, que sólo demostró eso, voluntad. Los dos ejemplificaban al equipo. El Madrid era un cúmulo de guerras individuales que conformaban el juego colectivo. Porque el equipo estaba roto.

Impotencia

Guti intentaba que no se perdieran las consignas mandadas por su entrenador. Pero no podía con los tres hombres de contención (Arzu, Rivera y Edu) que había colocado Serra Ferrer. Sobre todo en los contraataques, en los que el Betis se desplegaba con mucha rapidez, llegando sin problemas a la portería de Casillas. Empero, los sevillanos adolecieron de su gran lastre este año: la falta de gol.

Visto el desbarajuste, López Caro optó por darle minutos a Ronaldo. El brasileño, que entró entre más pitos que aplausos, intentó recuperar el cariño perdido. Se le vio más participativo, bajando más al centro del campo e intentando anotar el gol de la victoria. Un cabezazo picado, que Contreras sacó en dos tiempos, fue la ocasión más clara del brasileño y la única elaborada del Madrid.

Pero ni siquiera la opción Ronaldo abrió la lata verdiblanca. Tampoco Cicinho, el mejor con diferencia. El cansancio, el galimatías táctico y la falta de puntería condenaron a los blancos.



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