 ALEGRÍA. Webó y Muñoz celebran el gol del camerunés. / EFE |
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| ESPANYOL 2 - OSASUNA 4 |
Espanyol: Iraizoz; Lopo, Jarque, Pochettino, David García; Ito, De la Peña; Fredson (Coro, m. 59), Zabaleta (Juanfran, m. 46); Luis García y Tamudo (Pandiani, m. 52).
Osasuna: Elía; Javier Flaño, Josetxo, Cuéllar, Clavero, Puñal, Muñoz, David López, Valdo (Ortiz, m. 82), Webó (Romeo, m. 73) y Milosevic (Cruchaga, m. 68).
Goles: 1-0. M. 19. Tamudo; 1-1. M. 24. David López; 1-2. M. 37. Webó; 1-3. M. 38. Milosevic; 2-3. M. 66. Luis García; 2-4. M. 79. Muñoz.
Árbitro: Mejuto González (Colegio Asturiano). Amonestó a Tamudo, Luis García, Pochettino y David García por parte del Espanyol y a Puñal, David López, Clavero, Webó y Muñoz de Osasuna. |
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Osasuna sigue en la carrera por la Liga de Campeones. Después del gran triunfo del pasado domingo frente al Barça ayer se deshizo con facilidad del Espanyol, que jugará este miércoles en San Mamés. Los del lesionado Lotina, aún con la cabeza en su pase a la final de Copa, encajaron ayer un duro golpe. Los navarros les superaron con claridad.
Mientras la afición del Espanyol celebraba el éxito de la Copa, Osasuna iba a lo suyo y sacaba petróleo de la poca intensidad de su rival. El resultado es nefasto para el equipo catalán, porque no acaba de tranquilizar su situación en la Liga y sigue luchando para no caer en descenso. Osasuna, en cambio, mira cada día más arriba.
A pesar de la derrota, los locales se adelantaron pronto. Tamudo abrió el marcador y demostró que continúa siendo un incordio para los rivales aunque le hayan fichado a Pandiani o Luis García, dos buenos competidores.
Pero Osasuna no se hundió. Acabó con el Espanyol con contundencia en apenas un cuarto de hora. David López empató a los cinco minutos de que Tamudo marcara. Luego fue Webó el que dio ventaja a los de Aguirre gracias a una larga triangulación de tiralíneas. Un minuto después, sin tiempo para digerirlo, Milosevic marcó el tercero de Osasuna, pero no lo celebró por su pasado periquito.
En la segunda parte, Luis García, dio alguna esperanza al Espanyol, pero Aguirre reaccionó con maestría colocando a tres centrales y matando el partido.