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Lunes, 20 de marzo de 2006
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DEPORTES
CICLISMO
5.372 historias sobre dos ruedas
Un domingo con una temperatura excelente ayudó a que la mayoría de edad de la Bilbao-Bilbao resultara una jornada inolvidable
5.372 historias sobre dos ruedas
EN GRUPO Y ANIMADOS. Los 5.372 participantes en la Bilbao-Bilbao partieron en cinco tandas desde la salida situada en la calle Sabino Arana. / FOTOS DE LUIS ÁNGEL GÓMEZ Y JORDI ALEMANY
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GALERÍA DE FOTOS
Más de 1.000 fotografías, a través de 15 galerías, serán publicadas en www.elcorreodigital.com. Los participantes podrán disfrutar con los mejores momentos de la Bilbao-Bilbao ´06.

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Una mitad vizcaínos, la otra mitad de distintas provincias y hasta de otros países. En total, 5.372 cicloturistas. Cada uno con su historia. Desde ayer, con una más. Y es que la Bilbao-Bilbao 2006 cumplió su mayoría de edad, 18 ediciones inolvidables, con una salud de hierro. La cita más esperada, patrocinada por EL CORREO, salió acorde al guión. Y todos los participantes fueron protagonistas principales.

Salvo los lógicos contratiempos en forma de caídas, pinchazos y algún que otro susto, todo fue a pedir de boca ayer en las carreteras vizcaínas. El maillot de la Ermuko Txirrindulari convivía con uno de un club de Getafe; el de la Minero Fabril con uno de León; el cántabro de los Txipis con el de la Sociedad Ciclista Punta Galea; el de un club de Rubí con los de Mundaka, Galdakao, Santutxu, Alcorcón, Fuenlabrada

Los cicloturistas vizcaínos, conocedores del precioso recorrido de 114 kilómetros, daban explicaciones a los venidos de otras provincias; y hasta de Francia, Portugal e Italia. Un grupo de treinta veteranos de Mont de Marsan salieron a las cuatro de la mañana para recorrer 250 kilómetros y estar en la espectacular salida de Sabino Arana a las ocho de la mañana. Allí se presentaron también Matteo Babini, Francesco Bassani y Raffaele Rozzi, uno de los que tendría la mala suerte de pinchar.

Los primeros kilómetros, junto a la ría, descubrieron la moral de todos los que comenzaban en las cinco tandas previstas. El comentario era el mismo: «¿Vaya día!». Y es que 5.372 corazones ciclistas se habían conjurado para que las previsiones meteorológicas, que presagiaban lluvia, se fueran al traste. La conjura resultó. Amaneció el domingo soñado. La interminable serpiente ciclista atravesó Erandio, Getxo, Sopelana, Barrika, Plentzia y ascendió con brío el alto de Andraka. La marea atravesó Maruri antes de llegar a Gatika. «¿Ésta es la cuesta del silencio, chavales!», gritó el más animoso al comprobar que las fuerzas de algunos flaqueaban.

Sorpresa

Al borde de la carretera estaban Imanol, Bernardo y Pedro. Este último, el más veterano, dijo a sus amigos: «¿Mirad qué bicicletas llevan! Yo tenía una Orbea por la que pagué cincuenta duros». Ninguno de los tres, entre la multitud de cicloturistas, pudo distinguir al lehendakari Juan José Ibarretxe, ni a ex ciclistas profesionales como Juan Tomás Martínez 'el volcán de Barakaldo' o Joseba Ruiz 'Txofi', que corrió en el Kas de Sean Kelly.

El descenso hacia Butrón se recibió con agrado. Pero mejor aún fue cuando, desde las 10.45, se oteaba el Parque Tecnológico. Momento de descanso. «¿Venga, a jamar!», le dijo un joven a su novia, a la que besó nada más bajar de la bicicleta. La presencia femenina crece cada año en una prueba en la que lo más incómodo fueron las rachas de viento.

Mientras, el sol seguía pudiendo a las nubes. Desde megafonía, los cicloturistas eran animados al escuchar que, en esa mañana perfecta, les quedaba la parte más amable. «Sí, pero la cuesta de Begoña es un Tourmalet para algunos porque van cascados», advertía Pedro Mari Olano, uno de los muchos que colaboraron para que todo saliera a la perfección. Hasta los automovilistas fueron más comprensivos «aunque alguno siempre se pone agrio».

A las 12.30 horas, los 350 cicloturistas mejor preparados se dejaban ver por el puente de La Salve a muy buen ritmo. Luego, el goteo fue constante hasta las 14 horas. Unos se daban palmadas en la espalda, alguno hasta levantaba los brazos en la meta de la Diputación; y los más, se citaban para el año próximo. El cansancio se mezclaba con la satisfacción. Con las ganas de repetir a pesar de escucharse frases como: «se me ha subido la bola» o «¿cómo tengo el culo macho!». Todos con su historia. Cada uno diferente. Así, 5.372.



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