Instalado en el sexto hueco del callejón, Kimi Raikkonen se prometía la felicidad completa. Su McLaren funcionaba razonablemente bien, los neumáticos Michelín habían rodado el fin de semana por encima de los Bridgestone y en el recuerdo de una semana atrás, el finlandés volador coleccionaba recuerdos de coches adelantados en Bahrein. Salió último y acabó tercero, pisando podio junto a Alonso y Michael Schumacher. Los buenos presagios le duraron cinco curvas en Sepang, el ciclo que tardó Chistian Klien en embestirle por detrás con su RedBull.
Apenas había comenzado la carrera y Raikkonen ya avistaba el escozor del adelantamiento brutal de Alonso, que pasó de la plaza 7 a la 3 en diez segundos. El finlandés se situaba en carrera cuando Klien golpeó su coche por detrás. El McLaren número 3 resquebrajó la suspensión trasera de la rueda derecha y su piloto perdió el control. No tenía arreglo ni en el 'box'. Adiós a Malasia. «Estoy muy disgustado porque tenía un gran coche y planeábamos una buen estrategia de carrera. Es obvio que Klien ha cometido un error fundamental al tocarme por detrás y hacerme girar. Ha roto la suspensión», dijo el finlandés, que se marcha de Asia con seis puntos en el morral, a doce de diferencia de Alonso. «El balance es positivo, de todas maneras, porque el equipo tiene un buen coche, que ha demostrado su fiabilidad en las dos primeras carreras. Y yo estoy verdaderamente esperanzado para la cita de Melbourne dentro de dos semanas», aseguró.
Según parece, McLaren prepara una ofensiva en cuanto a material en el regreso a Europa. Eso se dedujo de las palabras del patrón, Ron Dennis. «El equipo está buscando un desarrollo del coche y del motor y deberíamos mostrarnos en nuestro máximo nivel de competencia dentro de dos semanas. Nuestros aficionados lo están esperando».
Si McLaren tuvo la desgracia de Raikkonen, Ferrari celebró con cierta satisfacción el quinto y el sexto puestos de Felipe Massa y Michael Schumacher. No hubo órdenes de equipo esta vez para dejar pasar al alemán y, para pelearse por un punto, Jean Todt debió decidir que ya habrá oportunidades. Massa entró por delante del jefe, ambos en el mismo segundo. «Podemos aceptar este resultado teniendo en cuenta todos los problemas del fin de semana», comentó Schumacher. «No creo que pudiésemos hacer mucho más. Esta pista siempre supone una de las mayores dificultades de la temporada para nosotros».
El alemán tardó mucho tiempo en su segunda parada (10,3 segundos), lo que aprovechó Massa para mantener su puesto. Son los primeros puntos del brasileño a los mandos de un Ferrari. «Estoy muy satisfecho porque salir de la última línea y acabar quinto no se consigue todos los días. Cuando he tenido la pista despejada, me he dado cuenta de que podía ir muy rápido con el coche», explicó.