Los dos viven un auténtico calvario. Están unidos. Sendos presuntos dopajes han provocado que los destinos de Everton Giovanella y de Carlos Gurpegui se crucen. Proclaman su inocencia. Y ayer, en una jornada de apoyo al hispano-brasileño después de que el Comité Español de Disciplina Deportiva (CEDD) ratificase la sanción de dos años, ambos futbolistas escenificaron su mutua solidaridad. Antes de que Ayza Gámez señalase el inicio y de que los jugadores gallegos leyeran un comunicado de respaldo, el céltico y el navarro se fundieron en un abrazo de justicia.
Fue el punto final a una jornada de protesta por la decisión del CEDD promovida por las peñas del Celta. La cita era a las 19.00 horas. Pero el frío provocó que pocos aficionados asistieran al acto. A lo sumo, 200 hinchas se congregaron para al grito de «Giovanella inocente» reclamar un trato «justo» para el centrocampista. La manifestación recorrió las calles de Vigo y contó con la presencia momentánea del hispano-brasileño y de Vlado Gudelj, ex delantero celeste.
En el vestuario de Balaídos, sus compañeros querían mostrar su solidaridad con Giovanella. Junto a los bilbaínos, pensaron varias fórmulas, como quedarse parados cuando empezase el duelo. La desecharon porque no está permitida por el reglamento.
Con la acción ya decidida pero no desvelada, los jugadores salieron al césped de un estadio semivacio. En él, sólo tres pancartas que hacían referencia al 'caso Giovanella'. En una se leía «Justicia Deportiva, 'independiente'», en otra «Comité Español de Disciplina Deportiva, dimisión». La tercera decía «Tolerancia cero, sí; chapuzas, no».
Y ese fue el lema que eligieron los celestes para estampar sobre una camiseta blanca que lucieron al saltar al campo. Ánimo para Giovanella. Pero también para Gurpegui. Los once titulares del Celta le achucharon con cariño. Y los del Athletic al celtiña, que presenciaba el acto emocionado en el banquillo. Entonces, Giovanella se fue hacia el navarro y se fundieron en un abrazo. Justicia.