La demanda de energía mantendrá un crecimiento superior al del PIB durante los próximos años, a pesar de los planes de eficiencia y ahorro lanzados por el Gobierno. Ésta es la principal conclusión de un reciente informe del servicio de estudios del BBVA, en el que se destaca que España seguirá alejándose de la tendencia a reducir el consumo de las economías europeas más desarrolladas. Las diferentes fuentes energéticas, a su juicio, son demasiado baratas en el país. Por ello, apuesta por trasladar al consumidor todos los costes, y elevar así los precios, con el objetivo de lograr un consumo más racional.
El documento considera positivo el plan de acción para el periodo 2005-2007 elaborado por el Ministerio de Economía. Recuerda, no obstante, que el 90% de los fondos necesarios para llevarlo adelante correrá a cargo del sector privado. Y por ello subraya que el éxito del plan dependerá de la capacidad del Gobierno para incentivar al sector privado a desembolsar los más de 6.000 millones de euros necesarios.
Una misión que puede resultar difícil. El problema es que las grandes eléctricas del país están muy disgustadas con la reforma del mercado mayorista que el Ejecutivo impulsó hace un mes y aguardan recelosas las modificaciones que se aprobarán los próximos meses. Endesa, Iberdrola, Unión Fenosa, Hidrocantábrico y Viesgo calculan que los cambios podrían restar hasta 1.500 millones de euros al beneficio operativo del sector, que ascendió a 8.000 millones en 2005.
Malas perspectivas
La departamento de análisis económicos del BBVA apunta que la intensidad energética española -medida como la relación entre el consumo y el PIB- se ha mantenido constante en los últimos diez años. De esta manera se ha ido acercando a la media de la antigua Unión Europea a Quince, que ha descendido un 8% en una década. El estudio desvela que la tasa nacional todavía es ocho puntos porcentuales menor a la comunitaria, pero alerta de que la diferencia puede desaparecer de mantenerse la actual tendencia.El transporte, resalta la entidad financiera, es el principal culpable de la mala evolución del ahorro energético en España. Así, representa un 41% del consumo total de energía y su ritmo de crecimiento es muy superior al europeo.
Declaración institucional
De otro lado, el Gobierno español ha decidido sumarse al polaco en reclamar que la Unión Europea establezca mecanismos que protejan los suministros de energía, disminuyan el efecto de los incrementos súbitos de precios y eviten la desestabilización de los mercados. Así consta en la declaración conjunta que los dos países hicieron pública ayer, de cara al Consejo Europeo que se celebrará los próximos jueves y viernes en Bruselas.
La idea que sustenta el documento es que los suministros de energía no están «suficientemente protegidos» en el continente, lo que constituye una auténtica amenaza para las economías de los socios europeos. España y Polonia destacan que existe un elevado riesgo de desastres naturales, actos terroristas y inestabilidades geopolíticas en los países productores. Ante esta situación, reiteran, la UE no tiene los «instrumentos adecuados de protección y reacción».