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Lunes, 20 de marzo de 2006
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SOCIEDAD
TOROS
Cara y cruz para Esteve
Cara y cruz para Esteve
SUSTO. David Esteve quedó inconsciente al entrar a matar al último de la tarde. / LUIS ANGEL GÓMEZ
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VISTA ALEGRE
Novillada con picadores. Tarde primaveral y templada. Menos de un cuarto de entrada. Novillos de El Cortijillo, de desiguales hechuras y variado comportamiento: desrazado el primero, descastado el segundo, nobles y manejables los ejemplares cuarto y quinto, y soso el sexto. En tercer lugar se lidió un sobrero de Hermanos Lozano de temperamental comportamiento. Sergio Serrano (azul pavo y oro): ovación y ovación tras aviso. Javier Blanco (berenjena y oro): palmas tras aviso y oreja. David Esteve (lila y oro): oreja y silencio. De entre las cuadrillas, destacaron Miguel Ventosa 'Venturita' y Paco Plazas. David Esteve debió ser atendido en la enfermería tras sufrir una fuerte conmoción cerebral. Posteriormente, fue trasladado al Hospital de Cruces.

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De no ser porque David Esteve quedó inconsciente tras entrar a matar al último novillo de la tarde, comenzaría esta crónica hablándoles del trofeo de mayor peso del festejo inaugural de la temporada en Bilbao. Con anterioridad se habían otorgado dos cariñosas orejas. Era el día del padre y había que celebrarlo. Sin embargo, el infortunio quiso dejar sin premio la actuación más asentada de la tarde. Al último novillo del festejo, un colorado careto muy vistoso, Esteve le enjaretó dos largas cambiadas en el tercio y un templado saludo capotero por verónicas.

Tras un tercio de varas en el que el utrero demostró su absoluta falta de entrega y escasa clase, Esteve compuso un trasteo bien empastado, en el que acertó al encontrar la distancia oportuna -la media- y al armonizar los ritmos y las alturas de la embestida y los engaños. El novillero valenciano se pasó al de 'El Cortijillo' por delante y por detrás, impuso su voluntad, y se recreó al ejecutar el toreo en redondo. ¿Y es que se le notaba muy a gusto en la cara del toro!

Lástima que cayera al piso plaza de mala manera tras marcar un pinchazo en todo lo alto, por lo que debió de ser trasladado inconsciente a la enfermería. Al que sí le cortó una oreja fue al primer novillo de su lote, un sobrero de Hermanos Lozano, temperamental, pegajoso y rebrincado en los dos primeros tercios. Durante la faena de muleta, el novillo siempre quiso anticiparse a la acción del novillero, por lo que se produjeron naturales desajustes.

La labor de Esteve nadó entre dos aguas: en ocasiones se cruzó al pitón contrario, por momentos se quedó al hilo; tan pronto daba sitio al animal como recortaba los terrenos; por momentos tocó con los vuelos, de pronto ofrecía el estaquillador. Un 'collage' difuminado en el que destacó la tercera serie por el lado derecho, precisamente cuando el valenciano esperó las embestidas, bajó la mano y remató los muletazos.

La otra oreja de la tarde la paseó Javier Blanco tras una faena fría en sus inicios, falta de acoplamiento en su cuerpo argumental, magníficamente rematada con la espada. El salmantino corrió la mano sin dejarse enganchar el engaño y acompañó las manejables y nobles arrancadas de su novillo. No obstante, Blanco no terminó de exprimir el dulce pitón izquierdo del segundo ejemplar de su lote. Frente a su primero, blando, sin fijeza y falto de acometividad, el novillero charro no pudo alargar las distancias, el animal no podía con su alma, ni acortar los terrenos, protestaba y acortaba los viajes. Complicaciones que no impidieron una generosa porfía.

Finalmente, Sergio Serrano pasó sin pena ni gloria por Vista Alegre. En cuanto atacó al primer novillo de la tarde, el animal se desentendió de los engaños buscando la escapatoria. No quiso el albaceteño marcharse de vacío, por lo que tiró de repertorio con el capote. Todo lo contrario que con la muleta, donde precisamente adoleció de no tirar de las embestidas. Le costó un mundo ejecutar el último tiempo del muletazo, por lo que terminó amontonando las series y las ideas.



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