Lleva un día de perros, no ha parado ni un momento y apenas si le ha dado tiempo de comer algo a toda prisa. Sin embargo, lejos de transmitir las prisas que sufre en sus carnes, Concha García Campoy crea a su alrededor una burbuja de serenidad. Las prisas son inevitables, sí, pero para ella, una gran conversadora, no son motivo para dinamitar una charla.
-En su programa, 'Concha en su punto', suele tratar muchos temas sociales. ¿Nunca le tiembla la voz?
-La verdad es que sí. Nunca puedes mantenerte al margen de un tema, ni intelectualmente ni moralmente. La última vez que me ha ocurrido ha sido con el caso de una madre que iba a ir a la cárcel por no dejarle la hija a su padre. Transmitir el sufrimiento de la gente es muy duro.
-Pero con los años se encallece uno, ¿no?
-Eso ocurre con los temas de política, pero no en asuntos sociales. La emoción es una parte fundamental de este trabajo. Yo, por ejemplo, todavía tiemblo cuando voy a recibir a algunos invitados.
-¿Quién ha sido la última persona que le ha causado esta sensación?
-Un colaborador del programa, José Luis Sampedro, que tiene casi 91 años y el espíritu más joven que conozco. Le espero con ansia y nervios, de verdad. Aprendo mucho de mis compañeros y de los colaboradores, aunque tengo cinco o seis con los que no coincido para nada.
-¿No le tienta volver a la tele como han hecho otros radiofónicos como Iñaki Gabilondo?
-Soy consciente de la libertad que tengo ahora en Punto Radio. Esto no lo iba a tener en televisión.
-Además, la radio no se ha corrompido tanto con el famoseo, los montajes y los rifirrafes del corazón. ¿Es cuestión de tiempo que esto ocurra?
-Jamás pasará . Por una razón: ¿aquí no les pagamos! La culpa la tienen los programadores, que permiten que determinados personajes se lucren cobrando cifras astronómicas.
-Además, en la radio la guerra de audiencias no es tan cruenta como en la televisión
-Sí, afortunadamente, no hay una lucha tan descarnada. Puedes quedarte sin programa si va muy mal, pero tienes tiempo de reaccionar, porque el Estudio General de Medios (EGM) es cada cuatro meses.
Ganarse la libertad
-Hablando del EGM. ¿Qué le parece la polémica surgida en torno a la 'investigación' de José Antonio Abellán y la Cope?
-Me parece una desvergüenza. El EGM hay que revisarlo, de acuerdo, pero no lo han hecho bien. Han engañado y delinquido.
-¿El fin no justifica los medios?
-Para nada. Hay que tener límites
-¿Cuáles son los suyos?
-Nunca he ido contra mis principios básicos de conciencia. Hay que saber ganarse una cuota de libertad en esta profesión. Eso sí, no es gratis, cuesta conseguirla. Es duro.
-¿Qué le dicen sus hijos cuando la ven tan atareada?
-Ja, ja, ja, pues no les debe de parecer tan terrible, porque tengo dos, un niño0 de trece años y una niña de ocho, y ambos quieren ser periodistas, lo que no me hace mucha gracia, la verdad.
s. vazquez@diario-elcorreo.com