El ministro ha indicado que "lo único anormal que hay en el País Vasco es ETA", por lo que ha opinado que la "normalización" consiste en "acabar con ETA, con el terrorismo, con aquellos que quieren imponerse a los demás a base de violencia, de coacción, de amenazas y de chantajes". "Esos son los que sobran, son los que tienen que quedar expulsados del cuerpo social, los que están impidiendo el avance de Euskadi", agregó Sevilla, quien ha sostenido que "ni como socialista, ni como ciudadano, ni como ministro" desea "nada que no sea el fin de ETA".
El ministro ha considerado que resulta necesario acompañar a las víctimas y "compartir el recuerdo y el dolor" con sus familiares, "sin imponerles nada de lo que tengan que pensar, decir o proclamar, simplemente estando con ellos y diciendo que queremos seguir estando con ellos". "Todos somos víctimas, todos los defensores de la libertad, de la democracia, de la autonomía, todos los defensores de la paz tenemos que sentirnos igualmente víctimas de aquellos que ni creen en la libertad, ni creen en la autonomía -ni en la personal ni en la política-, ni creen en la paz, ni en nada que no sea la fuerza del más fuerte", ha añadido.
El secretario general del PSE/EE, Patxi López, quien ha acompañado al ministro en su comparecencia, ha señalado que los socialistas siguen manteniendo una "prudente esperanza" de lograr el fin de la violencia, sobre todo porque "ETA está más débil que nunca gracias a la fortaleza del Estado de Derecho". También ha fundamentado su esperanza en que "hay un Gobierno y un presidente que ha hecho una apuesta decidida para que la política sirva para consolidar y para conseguir la paz" y, asimismo, en que "la sociedad vasca y el conjunto de la sociedad española tienen infinitas ganas de que exista esa paz, de consolidar la paz y eso hace muy difícil una marcha atrás en la propia banda terrorista".
Homenaje
Tras la comparecencia ante los medios de comunicación, los dirigentes socialistas se trasladaron al cementerio de Orio, acompañados por el delegado del Gobierno en el País Vasco, Paulino Luesma, y por el secretario general del PSE/EE de Guipúzcoa, Miguel Buen, para rendir un homenaje a Juan Priede.
En el cementerio, donde se hizo una ofrenda floral, arroparon también a los tres hijos de Priede el presidente del PSE/EE, Jesús Eguiguren; la directora del servicio vasco de atención a las víctimas del terrorismo, Maixabel Lasa, y ediles socialistas de varias localidades guipuzcoanas, entre ellos Jesús Oficialdegui, cuya vivienda fue atacada anoche por los violentos.
Ante la tumba del edil socialista asesinado, Miguel Buen ha destacado que Priede murió con 69 años, tras presentarse a concejal "en uno de los momentos más difíciles para los socialistas vascos" cuando podía haberse dedicado "al ocio, a cuidar de su nieta, a su familia". Buen ha recordado además que tras la detención de uno de los asesinos de Priede su familia tuvo que sufrir la "incomprensión" de muchos de sus vecinos, ya que en Orio "hubo manifestaciones en las que culpaban a Juan y a su familia de esas detenciones".