El Correo Digital
Martes, 21 de marzo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
CULTURA
TOROS
El toro fantástico
El toro fantástico
A HOMBROS. Manzanares hijo, aclamado en Castellón. / EFE
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar
LA MAGDALENA
Castellón. 2ª de feria. Media plaza. Entoldado. Chispeó durante toda la corrida.

Cuatro toros de Manolo González y dos -3º y 6º- de González Sánchez-Dalp. De bello remate, fue corrida muy pareja. El quinto, extraordinario.

César Jiménez, silencio y una oreja. Manzanares hijo, oreja en cada toro. Fue paseado a hombros. Paco Ramos, ovación en los dos.

Publicidad

El quinto toro de Manolo González fue extraordinariamente bueno. Capricho de buen ganadero fue reunir seis toros tan parejos. El quinto, que fue colorado, galopó con son de purasangre. Acometió con franqueza y alegría formidables. Tomó por abajo los engaños incansablemente y repitió una y otra vez, cuantas veces fue preciso.

Fue toro de rabo. O de vuelta al ruedo, pero se inhibió el presidente. Es que hay una casi ley no escrita y del todo injusta que no consiente que se dé la vuelta a un toro que se arrastra con alguna oreja. Le cortó sólo una Manzanares hijo. Se pidió sin entusiasmo una segunda. Manzanares fue generoso con el toro, y qué menos. Y se embarcó en una faena de mucho sumar, pero de torero joven. Por falta de poso, estilo o imaginación. No de técnica ni recursos. Largo el tranco del toro siempre. Larga la faena también. De rayas afuera, como exigía el guión. Pero sin la unidad serena que pedía el toro. Un punto de tensión pasada de revoluciones. Faltó sosiego.

Pero Manzanares, como había apuntado en Valencia la tarde anterior, parece estar recobrando su pulso de torero dotado de natural talento y aquí lo demostró. Un pinchazo entrado de larguísimo, una estocada desprendida. El toro se fue a morir en los medios y se echó en el platillo.

El sexto, apagado y sin fondo, fue otra historia. El cuarto fue de mucha calidad y toro a más, tan creciente que se quedó dentro más de dos y más de diez muletazos. El segundo, primero de Manzanares, fue en la muleta toro de fácil entrega. Con una chispita mansa, pero, a cambio, una elasticidad sobresaliente. El tercero acusó algunos tirones y se pegó de partida varias costaladas seguidas. Y también el primero, que sin llegar a romper a son, resultó más que dócil: corto y tardo el viaje pero ni un feo. César Jiménez anduvo seguro y fácil, excesivamente protocolario también. Ligero con el capote, bastante mejor con la muleta.

Pero el cuarto toro fue de dos orejas y César le cortó sólo una, y gracias. Gracias a una estocada caída de rápido efecto. Se vio torero capaz: no tuvo que hacer ningún esfuerzo. El torero de la tierra, Paco Ramos, toreó templadito cuando se asentó el tercero. Dio sensación de torero enterado, fácil, capaz. Faltó osadía para descararse y abrirse con el notable tercero fuera de las rayas. No eligió buen terreno. El sexto se acabó al segundo muletazo.



Vocento