Hay películas en las que cuesta encontrar media docena de líneas para cumplir con la ingrata labor de la crítica. La que nos ocupa podría resumirse con el título dado a esta crónica. La parodia como forma de hacer comedia ha encontrado unos cuantos autores capaces de rentabilizar la especial burla que proponen, siempre reescribiendo sobre títulos anteriores de éxito. El invento empezó con la insuperable 'El jovencito Frankenstein', pero en aquella ocasión el innegable talento de Mel Brooks supo comprender que no era necesario hacer un batido de títulos para conseguir comicidad en estado puro. Después llegó la saga de 'Aterriza como puedas' y, a partir de ahí, ya se perdieron los papeles sin visos de recuperación.
Esto que ahora nos llega procede de los guionistas de 'Scary Movie' y se limita a un recorrido por títulos perfectamente reconocibles, como 'Amor ciego', 'El diario de Bridget Jones', 'Hitch', 'Los padres de él', 'Mi gran boda griega' y un largo etcétera de sonrojantes y vergonzosas referencias sin la más mínima gracia y con una lamentable incapacidad para reírse -y, lo que es peor, hacer reír- con la comedia romántica.
Todo es tan simple, tan fácil, tan obvio, que roza y a menudo se hunde en lo grotesco y lo ridículo. Además, hay momentos en los que se pretende ser políticamente incorrecto y el resultado no puede ser más deleznable y repulsivo. La falta total de ingenio y originalidad se cubre con toneladas de zafiedad y vulgaridad insoportables.