Roberto Bonano cubrió en Cádiz el portal del Alavés medio año después de la última ocasión, ante el Getafe en Mendizorroza (3-4). Entre medias, el arquero argentino ha asistido desde el banquillo o la grada a los veinticuatro partidos que han tenido a Franco Costanzo como inamovible inquilino de la portería vitoriana. El domingo, por una razón de causa mayor, hubo intercambio de papeles en el Ramón de Carranza.
El retorno a la competición ofreció sensaciones contrapuestas para 'Tito' Bonano. Así, según desveló ayer en una sucesión de reflexiones, su defensa del marco del Alavés le dejó «contento», el accidente de tráfico de la familia de Costanzo le llenó, en cambio, de «preocupación y tristeza» y el empate con el Cádiz más los marcadores favorables de los directos rivales produjeron en él «un sabor agridulce», una amargura sobre la que ahondó al día siguiente del duelo.
«Digo un sabor agridulce porque a la contra, al final de la segunda parte, tuvimos dos o tres oportunidades para habernos traído los tres puntitos, y porque viendo los demás resultados, ganaron la mayoría de adversarios», lo que, en su boca, suena a ocasión desperdiciada. En realidad, sólo vencieron el Racing y el Athletic, aunque también puntuaron con empate el Mallorca y el Betis. De cualquier manera, «teniendo en cuenta las bajas, un punto tampoco es mal resultado», apostilló el guardameta sudamericano.
Sobre la marcha
Bonano se sumó a la expedición del Alavés el sábado casi sobre la marcha, después de que ni tan siquiera participara de la convocatoria dictada a eso de la una de la tarde por Dmitry Piterman y Mario Luna. Sobre las tres, hora y media antes de la partida del colectivo desde el aeropuerto de Foronda, supo que tenía que hacer la maleta e incorporarse de inmediato al grupo por la inesperada baja de Costanzo. Más tuvo que esperar para saber su alineación, en disputa con el francés Nicolas Ardouin. Tuvo conocimiento de ella ya el domingo por la mañana, en el hotel de concentración.
Así que todo acontenció de forma precipitada para Roberto Bonano en un fin de semana que, como otros muchos, le hubiera tenido delante del televisor para seguir a sus compañeros. Pero esta vez le tocó participar. Ya en el campo gaditano, con las manoplas puestas, apenas tuvo tiempo para recapitular. «Se nota la falta de continuidad», recordó ayer. «Al principio tuve algunas dudas, pero después todo fue mejor». Le ayudó, y así lo agradeció ayer, que «el equipo no dejó opciones en defensa» al Cádiz, y eso que albergaba ciertos temores puesto que últimamente el Alavés había flaqueado en el cuidado de las jugadas de estrategia en su contra.
La titularidad recuperada de Bonano no quedará en un partido. Seguramente, el veterano cancerbero argentino repetirá en la portería albiazul mañana ante el Celta en Mendizorroza. Desde el Alavés se desconocía ayer cuándo regresará Costanzo a Vitoria, pero, aun haciéndolo a tiempo para el siguiente encuentro, su estado emocional y físico desaconsejará su presencia en el once.
De nuevo, casi sin tiempo para el descanso o la reflexión, la Liga ofrecerá una reválida más para el Alavés en su enconada lucha por escapar de descenso a Segunda. El Celta, 'tocado' por su derrota en Balaídos a manos del Athletic, le pondrá a prueba, como también someterá al graderío. Bonano ya anuncia un duelo de máxima exigencia. «Nos encontraremos un equipo bastante diferente» al Cádiz, «que juega mucho más al fútbol. Nos va a complicar el partido, pero, aunque no es un rival directo, son tres puntos igual de importantes».