Va por ustedes. Como en el clásico brindis taurino, los jugadores celebraron el día del Padre dedicándole una victoria medicinal a su gente. A la afición. Los sufridores sin cuento en una temporada de pesadilla. Los padres de la patria rojiblanca. Viendo la impaciente actitud del público de Balaídos con los suyos, un Celta recién ascendido que compite sin complejos con los grandes de Primera con un fútbol de alta escuela, uno se pregunta qué hubiera sido de los nuestros sin su gente. Es el momento de empezar a devolverles tanto cariño, tanto desvelo, tanta solidaridad. El invierno más largo y crudo de la historia rojiblanca empieza a quedar atrás. Cuestionarse si los goles llegan caídos del cielo o las victorias son producto del influjo mágico de San Mamés es lícito pero irrelevante a estas alturas. Ya saben, todos contra el fuego. El Athletic puede haberse colado en la escapada buena. En el 'tour de force" de ésta angustiosa Liga, llega el momento de la verdad. Sin tiempo para tomar aire, como en las míticas etapas alpinas o pirenaicas, los rojiblancos no han acabado de acomodarse en el sillín cuando afrontan el siguiente puerto.
Hay que seguir pedaleando para evitar caerse de la bici. Es ahora o nunca. Los más débiles no resistirán el último sprint. Caerán por efecto de la cruel ley de Darwin. Pura y simple selección natural. Y el Athletic no estará entre ellos.
Hay escenarios en los que uno espera un golpe de fortuna. Simple cábala o instinto de supervivencia. Porque somos optimistas o, como aseveraba Emile Zola, porque necesitamos serlo. Balaídos es uno de esos lugares con estrella. La caprichosa fortuna, en ocasiones, sonríe al que se la trabaja. Y nadie lo hace más que éste grupo de 'stajano-futbolistas', si me permiten el barbarismo. Laburan como japoneses en huelga. En una multinacional ganarían siempre el premio de empleados del mes. Su ideario es digno de Shopenhauer. La volunta es la idea. Sacaron petróleo del gol de un Aduriz cuya llegada ha sido una bendición para este equipo. Comenzaron combinando con gusto y descaro, con Yeste, Iraola o Joseba encargándose de recordarnos quienes son. Fue solo un tímido apunte de lo que pueden dar de sí liberados de las urgencias clasificatorias si continúa la cosecha. Todos se mantuvieron juntos como once mosqueteros cuando tocó defender. Capítulo aparte para Murillo, objetivo de todas las miradas como relevo circunstancial de Orbaiz. Ander es un futbolista con condiciones para triunfar que no acaba de conseguir los galones que se le intuían. "Siempre que te pregunten si puedes hacer un trabajo, contesta que sí y ponte enseguida a aprender como se hace" les aconsejaba el presidente norteamericano Franklyn D.Roosvelt a sus colaboradores en tiempos de guerra. Misión cumplida.
El sábado pasado, en entrevista concedida a EL CORREO, Tiko atribuía el bloqueo en el juego del equipo a dos factores: "la clasificación y la historia del Club". Sin otras historias. Sin más histerias. Un análisis certero y no exento de autocrítica en el resto de la interesante entrevista. Tenía que ser un navarro el que cogiera el toro por los cuernos. Como el personaje central del "Martin Fierro", este es uno de esos jugadores que son "toro en casa propia, y torazo en casa ajena". Los jugadores, que han asumido con madurez y unión que son ellos los que tienen la solución en sus botas, tienen mañana una maravillosa oportunidad de reivindicarse. Se lo merecen. Va por vosotros.