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Martes, 21 de marzo de 2006
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Un hombre se presenta en una gasolinera de Alemania con la cabeza de su mujer
Pidió al empleado que llamara a la Policía porque había asesinado a su esposa El parricida recibía tratamiento psiquiátrico
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El macabro periplo realizado en la madrugada de ayer por un alemán de 40 años de origen turco parece sacado de una película de terror. Alrededor de las cinco, el hombre abandonó su hogar en el barrio de Harburg, en Hamburgo, caminó hasta una gasolinera ubicada a unos 150 metros y, después de depositar la cabeza de su esposa sobre la nieve, despertó al empleado del surtidor y le dijo: «¿Llama a la Policía!».

«Parecía trastornado, pero confesó con claridad que había matado a su esposa», manifestó una portavoz policial. «Pero no sabemos las razones por las que cometió el crimen», añadió.

¿Qué motivos puede tener un hombre para matar a su esposa, cortarle la cabeza con un cuchillo de cocina y caminar por la vía pública con la cabeza en una mano, dejando tras de sí un reguero de sangre? Durante un primer interrogatorio, el autor del crimen dijo que había recibido un encargo especial. «Recibí la orden a través de mensajes ocultos en los medios», declaró.

Reguero de sangre

Los agentes sólo tuvieron que seguir la huella de sangre para llegar hasta la escena del horror. Cuando accedieron a la vivienda observaron que la escalera también estaba manchada de sangre. En el interior, los policías encontraron el cuerpo decapitado de la mujer y a las dos hijas del matrimonio que, al parecer, no se habían enterado de la tragedia.

De acuerdo a la agencia de noticias DDP, el hombre había hablado en la noche del domingo con su hermano y, según la cuñada, parecía muy alterado. «Quería ver a su hermano», señaló la mujer y reveló que el detenido había sido drogadicto y que recibía tratamiento psiquiátrico.

Pero sus vecinos resaltaron que la pareja era «amistosa y cooperadora», y que nunca habían protagonizado escenas, ni escándalos en la casa. «Anoche no escuchamos ningún grito», confesó un residente en el edificio, que sólo de enteró de los hechos cuando se disponía a llevar a su hijo a la escuela.

Poco después de ser arrestado y cuando era conducido a una celda de la comisaría, el hombre intentó huir. «Frente a la entrada de los servicios atacó a un agente», contó una portavoz de la Policía. «Tuvieron que dominarle entre varios agentes», añadió. El funcionario admitió que el presunto asesino padecía trastornos psíquicos, pero que no estaba bajo efecto de ninguna droga cuando fue capturado.



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