Las marcas de tabaco más consumidas tienen el mismo precio que en marzo de 2005, lo que convierte a España en el país europeo con el tabaco más barato en relación con el poder adquisitivo de la población.
A pesar de que el Consejo de Ministros ha subido recientemente tres veces los impuestos sobre las labores del tabaco -la última se produjo en febrero- esto sólo se ha percibido en las marcas 'de bajo precio', cuyo coste ha aumentado entre el 23 y el 54%. En cambio, las más tradicionales, como 'Malboro' o 'Chesterfield', cuestan lo mismo que hace un año, gracias a las rebajas que los fabricantes llevaron a cabo a principios del 2006.
La decisión del Gobierno ha consistido en incrementar el tipo específico en 2 euros -ahora es de 8,2 euros- y en establecer un nivel mínimo de imposición de 55 euros por cada mil cigarrillos.
El Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) ha propuesto al Ejecutivo situar el impuesto mínimo en 88 euros. Así, en palabras del director de el CNPT, Rodrigo Córdoba, «se obligaría a los fabricantes a no vender ninguna cajetilla por debajo de los 2 euros, y repercutiría en un alza significativa de las marcas más populares».