Los recuerdos de una infancia y de un lugar, Orio, determinaron de manera definitiva la vida y las inquietudes de Jorge Oteiza. De estos elementos parte el documental 'Oteiza tiembla. La respiración de la ría: El niño en Orio', dirigido por Félix Maraña y Nuria Ruiz Cabestany, primer capítulo de un proyecto de una serie en seis partes que completan la vida del creador.
Presentado ayer en San Sebastián, este trabajo es el retrato de la infancia del escultor y del lugar en el que nació, narrados con pronunciamientos del propio artista a lo largo del tiempo, en forma de voz en off. «Es la mirada de Oteiza desde Oteiza», explicó Félix Maraña, quien recordó que todos los textos que configuran el discurso de esta película fueron escritos por el artista.
En todos ellos hay un elemento recurrente a la fijación de la infancia como espacio y tiempo determinante de toda la creación intelectual, pero también de toda una vida concreta. La mirada de un niño actor apoyado en una barandilla es una de las primeras imágenes que pueden verse en esta película, en la que se intercalan fotografías antiguas del artista, su familia, el pueblo de Orio y de la ría. «Es como una madre para mí», confiesa el narrador, que cita las palabras de Oteiza.
'Oteiza tiembla' evoca situaciones y sentimientos que vivió el artista a través de imágenes recreadas, fotos, declaraciones de archivo y recorridos por algunas de sus obras que se superponen al encuadre de la película, junto a la música de Benito Lertxundi. No faltan los remeros, los espacios y los juegos que marcaron la infancia del creador y que explican la mentalidad de Oteiza, un hombre que, ya en la vejez, confesó que «la vida ya no me sienta bien». «Soy enfermizo, sentimental, llorón y lleno de violencias», añadió. La cinta se vende en librerías por nueve euros.