La novillada de Jandilla fue para uso y disfrute. Los dos últimos tuvieron codicia, bondad, fijeza, entrega. Una especie de natural templanza. Posada le pegó al quinto algunos muletazos excelentes con las dos manos. Faltó una tanda completa de las de hundir el mundo, como suele decirse. La faena tuvo buen arranque: bellos doblones y toro a los medios; y cite a la distancia porque estaban claros el son y la cosa. La gente estaba fría. Eso, y no sólo eso, hizo a Posada prolongar faena, rematar con un intento no cumplido de toreo de frente. Irse de tiempo y metraje fue vicio común a los tres espadas. Pero como Posada fue el que firmó los muletazos de más sustancia, se sintió ese punto más sensiblemente. Una estocada perpendicular y empujando con apuros bastó.
El Cordobés no fue el mismo que hace sólo un año en esta misma plaza dejó a la mayoría con la boca abierta. Técnicamente es incluso mejor que entoncespero faltó lo que en aquella otra ocasión fue baza decisiva: quietud. E ilusión. Pero tanto el quinto como el sexto novillo fueron de los de cortarles las orejas, las dos, y menos de dos ya es poco. limpia pero mecánicamente, con demasiada velocidad.
El cuarto jandilla fue reclamado desde un burladero nada más salir, se estampanó contra tablas y cayó fulminado. Aunque no procedía reglamento en mano, se soltó el sobrero, que fue de Fuente Ymbro y tuvo más chispa eléctrica que los dos tan notables de Jandilla que iban a salir después. Aunque de mitad de faena acabara buscando con la mirada las tablas, donde acabó muriendo, ese sobrero dio juego. Con la mano izquierda le pegó una tanda muy completa Vicente Prades, que es el último novillero de cierta solidez que ha dado esta tierra. Prades se ha ido refinando, pero se emperró en torear de abajo arriba al torito de Fuente Ymbro y lo pagó con enganchones. Kilométrica faena. Que remató de bajonazo. Si no, oreja.
En los tres primeros turnos, con novillos muy bondadosos pero sin las calidades de los de la segunda mitad, los tres toreros optaron por la vía maratoniana. Pero no pasó nada.