Con la deuda de los hogares en máximos históricos -en torno a 650.000 millones de euros- tras crecer a un ritmo anual cercano al 20% y la concesión de créditos disparada por el espectacular encarecimiento de la vivienda, el Banco de España lanzó ayer una seria advertencia a las familias. De mantenerse esa tendencia, «llegará un momento» en el que no podrán seguir aumentando su endeudamiento y tendrán que reconsiderar su gasto, ya sea en consumo o en la adquisición de pisos, advirtió ayer el director del servicios de estudios de la entidad, José Luis Malo de Molina. Sobre todo, en un contexto como el actual en el que los tipos de interés han iniciado una escalada que, previsiblemente, continuará en los próximos meses.
El responsable de la institución huyó, no obstante, de dibujar un panorama alarmista. La situación patrimonial de los españoles es «muy sana» y no existen problemas de «fragilidad financiera», subrayó. Aún así, el alza del precio del dinero -medio punto desde diciembre- ha situado el euríbor, la principal referencia para las hipotecas, por encima del 3,1%, su nivel más alto en casi tres años y medio. Y todos los indicios apuntan a que continuará en ascenso -los expertos barajan que cerrará el ejercicio en torno al 3,5%-, lo que elevará de forma notable las cuotas mensuales de los préstamos para financiar una vivienda.
Los precios del sector inmobiliario siguen por las nubes, pero se desaceleraron alrededor de cuatro puntos en 2005, según el Banco de España. Ello permitirá corregir gradualmente la actual «sobrevaloración» de este mercado y ayudará a contener parte del gasto familiar, señaló en unas jornadas organizadas por la Asociación para el Progreso de la Dirección.
Reforfma laboral
Malo de Molina hizo hincapié en que el endeudamiento de los hogares equivale al 110% de la renta bruta disponible y confió en que la previsible subida de tipos que aplicará el Banco Central Europeo en los próximos meses favorezca la «necesaria» ralentización del consumo que requiere la economía nacional. A su vez, ese hecho supondrá una recuperación de la tasa de ahorro y una moderación de la inversión residencial, añadió.
Además, insistió en la necesidad de reformar cuanto antes el mercado laboral, y defendió la moderación salarial, o que los sueldos en España no crezcan de forma «tan uniforme», sino teniendo en cuenta «los requerimientos» que a cada momento tengan las empresas y los sectores.
También advirtió, al referirse a la reforma fiscal, de la necesidad de seguir incentivando los planes de pensiones por considerar que «no estamos viendo todavía reformas que aseguren plenamente la sostenibilidad» del sistema nacional, y porque es positivo que los ciudadanos constituyan estos fondos para «cubrir las contingencias en situaciones futuras».