El Correo Digital
Miércoles, 22 de marzo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
MUNDO
MUNDO
Bush reconoce el alto precio político de la guerra, pero insiste en que se puede ganar
El presidente norteamericano se ve obligado a defender la cuestionada gestión de Rumsfeld
Insistiendo en que la guerra todavía puede ser ganada, George W. Bush volvió ayer a la carga en su esfuerzo por justificar tres años después el uso de la fuerza contra el régimen de Sadam Hussein. En una de sus ya típicas ruedas de prensa por sorpresa, el presidente estadounidense reconoció que el conflicto iraquí agota el capital político que ganó con su reelección en 2004 y pone «nerviosos» a sus propios correligionarios republicanos. Su popularidad se sitúa por debajo del 40%, el nivel más bajo de su mandato.

Aunque no deja de insistir en lo desastroso que resultaría una prematura retirada, y afirma que los soldados seguirán en el país del Golfo mientras sea presidente. Durante su comparecencia de una hora casi monotemática, Bush argumentó el evidente interés de grupos terroristas por utilizar Irak como nueva base de operaciones, asumiendo una limitada capacidad de aguante de Es- tados Unidos. Pero, según afirmó, «si no creyera que podemos tener éxito, no estaría allí, no pondría a nuestros chicos allí». «Habrá combates más duros, pero Estados Unidos tiene una estrategia para la victoria», remarcó.

Actualmente hay unos 133.000 soldados estadounidenses en el país mesopotámico. Más de 2.300 han muerto en los tres años de conflicto, mientras que los iraquíes fallecidos superan los 30.000, según algunos cálculos.

Al tiempo, rechazó categóricamente que la situación en Irak haya degenerado a un estado de guerra civil. «Todos reconocemos que hay violencia, violencia sectaria», puntualizó el presidente, pero, a su juicio, los iraquíes han decidido no caer en una contienda fraticida.

A pesar de las demandas arreciadas en el tercer aniversario de la guerra para que dimita el secretario de Defensa, Bush no dudó en respaldar la gestión bélica de Donald Rumsfeld, insistiendo en el gran mérito de dirigir dos guerras simultaneas en Irak y Afganistán, además de transformar en profundidad la estructura de las fuerzas armadas de Estados Unidos todavía anclada en esquemas de la Guerra Fría.

Sin planes previos

El presidente negó que quisiera invadir Irak desde el comienzo de su administración. «No quería ir a la guerra. Asumir que yo quería la guerra es simplemente erróneo», indicó.

En la trastienda militar menos presentable de este conflicto, un tribunal militar declaró ayer culpable de abusos al sargento Michael Smith, que utilizó un perro para aterrorizar a internos en la prisión de Abú Ghraib. Con este veredicto, el suboficial de 24 años se enfrenta a una posible pena de casi nueve años de cárcel. Hasta el momento, se ha procesado y condenado a nueve militares por lo ocurrido en la prisión, con una condena máxima de diez años de privación de libertad para el ex cabo Charles Graner, considerado como el cabecilla de esa trama de torturas y vejaciones.



Vocento