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Las obras de la 'Supersur' empezarán dentro de un año y obligarán a hacer 9.000 voladuras
La Diputación aprueba los proyectos constructivos de la primera fase y abre el periodo de alegaciones
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La 'Supersur' ya es más mucho más que un trazado. La Diputación aprobó ayer los proyectos constructivos de seis tramos de la futura autopista, desde Trapagaran hasta su entrada en Bilbao. Los técnicos han definido al detalle la fase más compleja de las obras, que discurrirá en su mayor parte bajo tierra y obligará a realizar unas 9.000 voladuras. Ahora empieza la cuenta atrás de los trámites administrativos para cumplir el objetivo marcado, iniciar los trabajos dentro de un año.

La infraestructura alternativa a la A-8 enfrentará a la Diputación a un reto técnico y financiero sin precedentes. Sólo la primera fase -que incluye una nueva carretera entre Trapagaran y Larraskitu y la remodelación de la A-8 hasta Ugaldebieta- marcará varios hitos. Por su presupuesto, 653 millones de euros. Porque por primera vez se recurrirá a contratos a precio cerrado, en los que las empresas se comprometen a respetar el plazo y el precio establecidos. Y porque exigirá la mayor excavación realizada en las obras públicas de Vizcaya: 1,8 millones de metros cúbicos en túnel y 4,3 millones a cielo abierto.

Para reducir su impacto ambiental se ha decidido que la mayor parte del recorrido -8,5 de los 12 kilómetros de nuevo trazado- discurra soterrado. Serán necesarios cinco túneles, dos de ellos, los de Argalario y Arraiz, de unos dos kilómetros de longitud. Salvo en el tramo Peñascal-Larraskitu, que se construirá con rozadora por su proximidad a las viviendas, se abrirán camino con voladuras.

Plan especial

Cada túnel tendrá dos tubos, como los de Malmasin, y la excavación se realizará con la técnica de 'avance y destroza': primero la mitad superior a todo lo largo del paso, hasta calarlo, y luego la de abajo. Para ganar tiempo se actuará desde ambos extremos de la galería, y con dos cargas diarias. Los responsables forales calculan que avanzarán unos 32 metros al día «en roca sana». En la de peores condiciones el ritmo bajará a 8. Cada uno de estos tramos exigirá unos tres años de obras.

Con las voladuras se seguirá el mismo procedimiento que en el corredor del Cadagua. Aunque las cifras imponen -se harán unas 9.000- la Diputación cuenta con la ventaja de su lejanía de zonas habitadas. Los proyectos aprobados ayer incluyen abundante información sobre topografía, geotecnia, hidrología y movimientos de tierras, entre otras cuestiones. Datos necesarios para que las empresas asuman el riesgo de los contratos a precio cerrado. El diputado de Obras Públicas y Transportes, Eusebio Melero, se reunirá con la patronal Ascovi en mayo para exponer el proyecto.

La Diputación también ha aprobado el plan especial viario de la 'Supersur', «un instrumento que permitirá incluirla en el planeamiento de los municipios por los que pasa», explicó el diputado. Las localidades afectadas son Abanto, Santurtzi, Ortuella, Portugalete, Trapagaran, Barakaldo, Alonsotegi, Bilbao y Arrigorriaga. Tanto este documento como los proyectos constructivos, que incluyen estudios de impacto ambiental, se someterán a exposición pública durante un mes.

La institución foral dará respuesta a las alegaciones en junio y ha fijado la fecha del 18 de julio para la aprobación definitiva de los proyectos. En otoño comenzarán las expropiaciones, que afectan a «zonas rurales» y costarán 12 millones de euros. Después se sacarán a concurso las obras para iniciar el tajo en la primavera de 2007. Los tramos que no incluyen túneles, como los enlaces con la A-8 y el del Cadagua, empezarán a construirse más tarse y todo el trazado entrará en servicio en la primavera de 2011. Se espera que la nueva autopista 'robe' unos 40.000 vehículos a la A-8 para desahogar el tráfico en el área metropolitana.



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