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Miércoles, 22 de marzo de 2006
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proceso de paz
El PSOE rechaza a Otegi como interlocutor pero López admite que es un «referente»
El líder del PSE-EE afirma que no le gusta «tanto juez metido a político o médico»
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El posible encarcelamiento de Arnaldo Otegi y la influencia que pueda tener en un hipotético proceso de paz provocó ayer en el seno del Partido Socialista una cascada de declaraciones no enfrentadas pero sí cargadas de matices, en la que tomaron parte los principales dirigentes a nivel federal y el secretario general del PSE-EE. Tanto José Blanco como Alfredo Pérez Rubalcaba rechazaron de forma explícita que el portavoz de Batasuna sea un «interlocutor» válido para el PSOE mientras no condene la violencia, una postura compartida por Patxi López que, sin embargo, calificó a Otegi como «referente» en la izquierda abertzale y dirigió un mensaje contra Fernando Grande-Marlaska al afirmar que no le gusta «tanto juez metido a político o médico».

El dirigente de la formación ilegalizada podría ingresar este próximo viernes en prisión si finalmente se recupera de la neumonía que le impidió la semana pasada presentarse ante el magistrado de la Audiencia Nacional, quien le considera inductor de los incidentes acaecidos durante la huelga convocada el pasado día 9 por la izquierda abertzale.

En este contexto, los responsables socialistas han querido restar importancia a su encarcelamiento reiterando que Otegi no será un contacto preferente mientras siga ejerciendo como líder de una formación ilegalizada y no condene a ETA. Un argumento sobre el que ayer volvieron a insistir -«y para que quede definitivamente claro», matizó de forma gráfica Blanco- después de que 'El País' publicase que dirigentes del PSE-EE como Jesús Eguiguren habían trasladado a Otegi su interés en que sea el interlocutor de la izquierda abertzale en un proceso de paz.

La respuesta de los socialistas llegó por boca de Blanco y Pérez Rubalcaba, que en dos escenarios diferentes ofrecieron una misma respuesta: «nadie será interlocutor del PSOE si no condena la violencia y no acepta las reglas de juego». El 'número dos' de la ejecutiva federal, en una rueda de prensa celebrada en Madrid, ratificó unas declaraciones con las que la dirección del PSOE intenta atajar cualquier crítica sobre una posible cesión al mundo abertzale: «el Estado de Derecho no se debe plegar a los deseos de Batasuna, más bien al contrario». Una reflexión compartida por el portavoz parlamentario, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien en Onda Cero aclaró que Otegi debe «cumplir la ley», aunque si condena la violencia podría convertirse en un interlocutor válido. «Podría serlo. La democracia es así de comprensiva», auguró.

Casi de forma simultánea tomaba la palabra Patxi López. El secretario general del PSE-EE, en ETB, también terciaba en la polémica y reiteraba que el «fin de la violencia» es una condición imprescindible para iniciar un proceso de paz y que para que exista «interlocución» tiene que haber un alejamiento del terrorismo.

Matices

Pero, a partir de ahí, introdujo en su discurso una serie de matices no escuchados a los dirigentes federales del PSOE. Así, el líder de los socialistas vascos sostuvo que Otegi es un «referente que ha empujado a ese mundo hacia una vida política». En este sentido, destacó que se han dado «pasos como el acto de Anoeta en el que avalaba sacar el conflicto de las calles». Sin embargo, y regresando al discurso oficial de su partido, recalcó que el PSOE tendrá como interlocutores, «cuando en ausencia de violencia se pueda establecer conversaciones o diálogo político, a quien ese mundo quiera poner como referente o interlocutor». López añadió que, en estos momentos, los socialistas no mantienen «relaciones políticas» con la izquierda abertzale.

Pero, además, lanzó varias andanadas al juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska, quien ha pedido un análisis completo sobre la salud de Otegi aparte del realizado por el forense de Eibar que dictaminó la neumonía que le impidió comparecer ante la Audiencia Nacional. El líder del PSE afirmó respetar las decisiones del magistrado, pero reconoció que «lo que nos gusta menos es ver tanto político metido a juez y tanto juez metido a político o a médico». Asimismo, señaló que no le agrada que «se ponga en cuestión» la profesionalidad de los forenses vascos, «lo mismo que al señor Grande-Marlaska no le gustaría que nadie pusiera en duda su profesionalidad como juez». Horas después, una quincena de dirigentes de Batasuna encabezados por Joseba Permach se manifestaron ante la sede del PSE de San Sebastián, partido al que responsabilizaron de las «agresiones» de la Audiencia Nacional.

Pero el papel de Otegi también 'salpicó' a otros dos miembros del PSOE. Mientras el ministro de Defensa, José Bono, lo rechazaba como interlocutor y lo definía como «secuestrador y personajillo», al presidente de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, le parecía «discutible» que vaya a la cárcel por convocar una manifestación ilegal.



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