Recibo la noticia del alto el fuego de ETA y escucho las declaraciones que al respecto hacen responsables políticos de primera, segunda y tercera división; intelectuales y analistas políticos; víctimas del terrorismo y activistas por la paz; sindicalistas, empresarios y ciudadanos de a pie. Escucho todo eso y mucho más y me viene a la memoria el título de aquella hermosa película de Bertrand Tavernier titulada para su estreno en España 'Hoy empieza todo'. Porque lo cierto es que, a tenor de lo escuchado, la declaración de ETA, más allá de su realidad fáctica, analizada hasta la extenuación por ese etólogo que todas y todos llevamos dentro, se ha convertido en botella que unos ven medio llena y otros medio vacía en la que todo o casi todo puede caber: la esperanza y el escepticismo, la alegría y la indignación, la verdad y la trampa, la paz y la amenaza. Pero yo me pregunto: ¿hoy empieza qué?
Me lo pregunto y al tiempo no puedo dejar de notar un regusto amargo. No por la noticia en sí, que considero positiva desde todo punto de vista, sino por la actitud que, me parece, adoptamos frente a la misma unos y otros, optimistas o pesimistas, esperanzados o escépticos: una actitud pasiva, de meros espectadores. Parecería como si, en lugar de asistir a la puesta en escena de una organización terrorista, estuviéramos atendiendo a la comunicación de un hombre o mujer del tiempo informándonos de las previsiones meteorológicas para los próximos días: algo que va a ocurrir, que nos va a ocurrir, hagamos lo que hagamos, deseemos lo que deseemos, y que asumiremos con mejor o peor gusto, pero que nos es fundamentalmente ajeno. Es como si, a partir de ahora, fuera ETA la única protagonista de nuestro futuro, de manera que dependiendo de su exclusiva voluntad las cosas resultarán de una manera o de otra: si sale con barba San Antón y si no, la Inmaculada Concepción.
No es así. En realidad ETA ha agotado todo su protagonismo con el comunicado de alto el fuego. Si dicho comunicado tiene alguna virtualidad esta ha de ser la de decretar el definitivo mutis por el foro de ETA. Nada más inadecuado, en estos momentos, que hacer dejación de nuestra responsabilidad, la de los ciudadanos, fiando nuestro futuro a ese engañoso plural mayestático («hacemos», «reafirmamos») con el que ETA adorna su declaración. Es por eso que hoy no empieza todo. Desde luego, hoy no puede empezar nada de aquello que ETA quiere y por lo que tanto sufrimiento ha provocado. Ni empieza nada que nos lleve a olvidar, ni siquiera a relativizar, todo ese sufrimiento. Hoy no empieza todo, aunque pueden empezar muchas cosas. ¿Qué cosas? Aquellas y sólo aquellas que una ciudadanía pacífica, democrática, plural ha defendido siempre. Por cierto, contra ETA.
El título original de la película de Tavernier era un tanto distinto a la traducción para su estreno en España: 'Ça commence aujord'hui'; esto empieza hoy. Esto: un final definitivo e incondicional de la violencia. Todo lo demás es cosa nuestra. Sólo nuestra.