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Jueves, 23 de marzo de 2006
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CULTURA
JAVIER REBOLLO, DIRECTOR DE CINE
«Damos mucha importancia al sexo pero hablamos poco de él»
El realizador vasco estrena su última película, una comedia con locos y prostitutas, inspirada en un hecho real
«Damos mucha importancia al sexo pero hablamos poco de él»
Javier Rebollo, ayer en Málaga.
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Javier Rebollo se inspiró en un hecho real para escribir 'Locos por el sexo': un centro de salud mental holandés ensayó como terapia llevar a los pacientes a un prostíbulo para que redujeran su agresividad. El director bilbaíno, que se apunta una vez más a la comedia tras el taquillazo de 'Marujas asesinas', no pudo traer ayer al Festival de Málaga a todo el reparto: más de cincuenta actores, entre los que se encuentran Karra Elejalde, Jordi Vilches, Inma del Moral, Neus Asensi, Manuel Manquiña, Eva Hache Todavía sin fecha de estreno, 'Locos por el sexo' se presentó fuera de la sección oficial.

-La trama parece inverosímil, pero parte de una noticia verídica.

-Ocurrió en Maastricht. El director de un psiquiátrico propuso llevar a los enfermos periódicamente a un puticlub cercano. Se puso de acuerdo con la madame, antigua asistente social, y fue un éxito. Los enfermos tenían un humor excelente y cuidaban su aspecto. El programa terminó por presiones de los sectores conservadores, pero salió en los medios y provocó un debate social.

-El sexo es terapéutico.

-Claro. Hay estudios que demuestran que el hombre piensa en el sexo cada tres minutos y la mujer cada seis. Le damos mucha importancia, pero hablamos muy poco de él. Aparentemente, este país está desinhibido, pero hasta para los jóvenes sigue siendo tabú. 'Locos por el sexo' es una comedia romántica con personajes marginales de la sociedad: los enfermos mentales y las prostitutas.

-¿Cómo ha sido la labor de campo en psiquiátricos y puticlubs?

-Estuvimos en un psiquiátrico cercano a Bilbao -no puedo decir cuál-, y justo ese día el psiquiatra que me atendió firmaba una orden para que un taxi recogiera a un interno y le llevara de putas.El taxista le esperó media hora y le trajo de vuelta.

-¿Quiere decir que Osakidetza aplica esta terapia tan innovadora?

-Sí. No se dice, pero se hace. El mismo médico nos contó que a otro interno le tocó la lotería en Bilbao y se llevó a todos los locos a La Palanca. Montaron tal jaleo que tuvieron que ir los municipales.

-Cincuenta personajes. ¿Aspira a convertirse en el Berlanga vasco?

-Empiezas a escribir y Nunca había trabajado con tantos actores, fue un desafío meter a quince en un plano. Berlanga lo hace muy bien, ya me gustaría.

-Una curiosidad: ¿Karra Elejalde está tan loco como aparenta?

-Es una persona muy especial, muy activa y cariñosa. Tiene una imagen conflictiva que no se corresponde con la realidad, quizá por eso le llaman menos...

-Sus primeras películas -'7 calles', 'Golfo de Vizcaya'- contenían elementos de drama y un trasfondo político. ¿Ha renunciado ya a sus pretensiones autorales?

-No. La comedia es un género minusvalorado por la crítica y más difícil que el drama: es más fácil hacer llorar que reír. Parece que el drama es importante y la comedia insustancial, pero la comedia te permite tratar asuntos muy mayores y muy jodidos.

-¿Por eso 'Locos por el sexo' no compite en la sección oficial?

-Este año les ha dado más por el drama y han dejado las comedias para la sección fuera de concurso, que a mí me apetece ver mucho más: 'Ellos salvaron la picha de Hitler', 'Ar meno un quejío'

-Escribe los guiones con su mujer, la escritora María Eugenia Salaverri. ¿No peligra su estabilidad matrimonial?

-Al revés. Resulta muy entretenido. Imagínate que vas de viaje a trabajar con un garrulo. Yo sé de dos que se fueron al Cabo de Gata a escribir un guión y acabaron como el rosario de la aurora

-Forma parte de una cantera bilbaína de directores que arrancó en los 80: Ernesto del Río, Juanma Ortuoste Es el único que sigue en activo.

-Sí. Ruedo menos de lo que querría. Esta película tiene producción íntegramente vasca, pero cada vez está más complicado, porque desde que se fusionaron las plataformas digitales, sólo compran sus productos. A partir de ahora, las películas se van a hacer más cutres.

-¿Abre el periódico y encuentra motivos para reírse?

-No en la primera página. Me gustan los sucesos insólitos: 'Mandan mil moscas en un satélite para estudiar su comportamiento'. Lo inesperado y absurdo. Por mucho que maquines ficciones, nunca se te ocurrirían historias como las reales.

-Es ingeniero industrial. ¿En qué momento se torció todo para ser un hombre de provecho?

-En el primer curso ya rodaba cortos y monté un cineclub. Tenía clarísimo que no me iba a dedicar a la ingeniería, pero mi familia quería una carrera de provecho. La antigua Escuela de Ingenieros también comprendía la Escuela de Cine, y hay una tradición de ingenieros convertidos en directores que arranca con Eisenstein.

-¿Esta tregua es la definitiva?

-Tiene pinta de que sí, porque ya está bien. Costará mucho que nos pongamos de acuerdo. Hemos sufrido muchos años de demencia, y ya es el tiempo de la normalidad.



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