Dice un proverbio del Talmud que una madre es «un invento de Dios para cuando Él no puede estar en todas partes». A veces sucede que esa divina invención se quiebra por naturales circunstancias y en ocasiones se desvanece, se rompe, se desgarra el instinto maternal de un modo que decimos irracional por no entenderlo, por extrañas, ocultas, inquietantes, oscuras y dramáticas razones. Desentrañar las causas de porque una madre maltrata a su hijo como ahora dan cuenta de forma habitual las noticias es una tarea que escapa al normal entendimiento. Estos días el quebrado amor materno ocupa los titulares de los informativos pues parece como si una oleada de niños rotos rompiera de repente a llorar a coro desde las cunas de la infancia torturada por quien les llevó en su seno y les trajo al mundo.
Los noticiarios dibujan este horror que se hace cotidiano y al mismo tiempo nos recuerdan que ha llegado la primavera. Es cierto, comienza un nuevo ciclo y hay unas madres que surcan el cielo guiando a su prole hacia lugares lejanos para pasar el invierno. Así los gansos de los países nórdicos inician un viaje fantástico. Desde el principio, vienen sobrevolando Rusia hasta Oriente Medio en un tranquilo batir de alas. Aunque ya no está el aire sereno en su itinerario habitual para invernar. Quedan sólo doscientos ejemplares ya que las madres de las pequeñas ocas del Norte mueren bajo los tiros de los cazadores, una especie que no se extingue. Pero hay otros hombres que les libran de esos hombres armados y les trazan otros caminos, una ruta ideal para evitarlos: son los biólogos-pilotos. Un equipo de científicos alemanes intenta salvar a los pájaros que emigran en peligro. Para lograrlo, conviven tres años con las aves al borde del lago sueco de Asa, entrenan a los polluelos y cuando están en edad de volar les hacen creer que un avión es su madre y entonces como un milagro los diminutos gansos seguirán a un ultraligero pilotado por los expertos y volarán en uve entre las nubes con el aparato a la cabeza sin perder su rastro hasta llegar a su destino. Una victoria de los investigadores en su papel de madres de sustitución. Como tabla de salvación mamá puede ser hasta un aeroplano.