No quiere hablar de rivales. Ni Rossi, ni Pedrosa... Nadie. Sete Gibernau sólo se preocupa de sí mismo. Dejó atrás una etapa en Honda, donde era un piloto más, y ha recalado en Ducati, donde comparte la categoría de 'estrella' junto a Loris Capirossi. El catalán ya ha olvidado los problemas en forma de caídas y averías que le acosaron el año pasado. Quiere pasar página y, de momento, la adaptación a su nueva moto, la Desmosedici GP6, marcha por el camino correcto. «Empiezo con las pilas más cargadas que nunca», advierte a sus rivales.
-Ya son más de 12 temporadas en el Mundial. ¿Mantiene la misma ilusión que cuando debutó en 1992?
-Incluso más. Cada año supone un nuevo reto. Como piloto, vas acumulando experiencia, y en mi caso, afronto cada carrera con la misma ilusión y ganas.
-Por las declaraciones que ha hecho parece que era necesario un cambio. ¿Surge un Sete nuevo con su fichaje por Ducati?
-Sigo siendo el mismo Sete, con el mismo pilotaje aunque con un año más de experiencia. Lo que sí que es nuevo es mi entorno y mi situación dentro de la fábrica. A veces, un cambio de aires va bien. Me siento muy a gusto en un equipo que tiene tanto entusiasmo y ganas de obtener resultados.
-De hecho, dijo que nunca había tenido tantas ganas de empezar. Aparte de la nueva moto, ¿qué otras razones hacen de 2006 un año tan especial?
-Cada año supone un nuevo reto. Tras un año difícil como 2005 en el que por desgracia no pudimos recoger los frutos pese al esfuerzo, empiezo con las pilas más cargadas que nunca.
-Además, tendrá ganas de acabar con su maldición del segundo lugar.
-Una maldición sería acabar siempre el último, ¿no?
Pasión y no obsesión
-¿Cómo logró superar esos 'mazazos' que le persiguieron?
-Sé darle la importancia justa a las cosas, las carreras son mi pasión y no mi obsesión. Un 'mazazo' sería no tener salud o perder un ser querido.
-Ha admitido que cometió algunos errores. ¿Cuáles? ¿Perdió la confianza en sus posibilidades?
-Sería absurdo analizar exactamente quién tuvo la culpa de qué. Lo bonito de este deporte es que no corremos solos, sino con un equipo detrás que nos apoya. Pero nunca he perdido la confianza en mis posibilidades. Si dudase de mí mismo no seguiría en este deporte.
-¿Qué quiso decir cuando afirmó que el año pasado iba a marcar «un antes y un después»?
-De las situaciones complicadas se sacan cosas positivas. El año pasado hubo momentos muy difíciles y me ha dado experiencia para no volver a caer en según qué errores y tener más claras mis ideas.
-Tras estar en Honda, ha aterrizado en Ducati, con usted y Capirossi como insignias. Tiene que motivar que toda una fábrica esté detrás, que sus problemas son de todos.
-Son los primeros que tienen ganas de trabajar y demostrar que somos competitivos. Es una gran satisfacción saber que, a diferencia del año pasado, mis problemas no se quedan dentro de mi 'box', sino que son de una fábrica.
-Ha asegurado que se encuentra en mejor forma que el año pasado. ¿Ha cambiado su preparación?
-Mi preparación no ha cambiado pero estoy muy tranquilo, con las ideas claras. Y, sobre todo, muy ilusionado y con ganas de disputar este Mundial.
-Y la moto parece que, poco a poco, va respondiendo, sobre todo sobre mojado. ¿Cómo valora este hecho?
-Es un hecho positivo. De momento, vamos por el buen camino.
-¿Van al ritmo esperado en la evolución de la Desmosedici GP6?
-Se están cumpliendo los objetivos buscando hacer una moto lo más estable posible. Estamos trabajando duro para que las reacciones de la moto sean siempre las mismas para poder anticiparte a lo problemas.
-¿Se le podrá ver luchando con Rossi mano a mano desde el principio o habrá que esperar para culminar la puesta a punto?
-No me veo luchando con nadie en concreto, sino conmigo mismo. Mi objetivo es superarme día a día como piloto y hacerlo mejor cada vez que salgo a la pista.