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Jueves, 23 de marzo de 2006
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El acoso policial y el frío restan efectivos a las protestas en Bielorrusia
La oposición intentará demostrar la fuerza de sus apoyos con una gran concentración el sábado en Minsk
El acoso policial y el frío restan efectivos a las protestas en Bielorrusia
Una seguidora de Milinkiévich se protege del frío. / REUTERS
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Por cuarto día consecutivo, la céntrica Plaza de Octubre de Minsk continúa ocupada por manifestantes que exigen la repetición de los fraudulentos comicios presidenciales del pasado domingo, en los que Alexánder Lukashenko, el último dictador de Europa, obtuvo el 82,6% de los sufragios. Por la mañana, los protagonistas de la protesta, jóvenes en su inmensa mayoría, no pasan de los 500. A partir de las siete de la tarde, cuando la gente ha salido ya del trabajo o de los centros de enseñanza, el número de concentrados llega a alcanzar los cinco mil. Al caer la noche, en la plaza no quedan más que unas 300 personas acampadas en una veintena de tiendas de campaña.

Alexánder Milinkiévich, el candidato que quedó en las elecciones en segundo lugar con un 6% de los votos, se pasa cada día por la Plaza de Octubre para dar ánimos a sus seguidores. «No pretendemos hacer que caiga Lukashenko sino despertar a la oposición», admitió ayer Milinkiévich en un arrebato de realismo. La Policía sigue vigilando de cerca la protesta y hostigando a veces a quienes intentar unirse a ella, pero no ha intervenido todavía para disolverla.

Por su parte, Alexánder Kozulin, el candidato socialdemócrata, que obtuvo algo más del 3% de los votos, llamó ayer a sus partidarios a abandonar la Plaza de Octubre y acudir a la concentración convocada para el sábado. Kozulin explicó que no hay que exponer a la gente al frío y a la posibilidad de ser detenidos o golpeados por las fuerzas del orden. Desde el domingo por la noche, cuando comenzaron las protestas, han sido detenidos más de un centenar de activistas de la oposición. Los arrestos se han producido, no en el lugar de la concentración, sino en sus casas o lugares de trabajo.

La comunidad internacional ha condenado duramente las graves irregularidades cometidas durante la campaña electoral y las propias votaciones en las presidenciales del domingo y la Unión Europea se está planteando la posibilidad de aplicar sanciones contra el régimen de Lukashenko. Lo que parece estar claro es que en Bielorrusia no se dan las condiciones necesarias para forzar la repetición de los comicios, como logró Víctor Yúshenko en Ucrania el invierno pasado.

Sondeo

De acuerdo con un sondeo realizado por un centro sociológico bielorruso, clausurado recientemente por las autoridades, el apoyo real que tiene Lukashenko del electorado ronda el 60% mientras el de Milinkiévich no llega al 20%. Cifras similares manejan institutos sociológicos rusos, cuyos analistas no se explican para qué ha necesitado el presidente bielorruso manipular los resultados de los comicios y poner contra la pared a la oposición durante la campaña.

Con esa actitud, Lukashenko ha deteriorado aún más sus relaciones con la Unión Europea y EE UU. El columnista del diario ruso 'Moskovski Komsomólets', Alexánder Minkin, explica el fenómeno en el hecho de que Lukashenko tiene mentalidad de dirigente soviético y para él las victorias tienen que ser por aplastante mayoría.



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