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Jueves, 23 de marzo de 2006
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POLÍTICA
POLÍTICA
El PNV exige que el cese sea «irreversible y que desaparezca toda coacción»
Imaz anuncia que es «el tiempo de la política» y aboga por «aprovechar la oportunidad desde la cooperación de todos»
El PNV exige que el cese sea «irreversible y que desaparezca toda coacción»
EN SABIN ETXEA. Josu Jon Imaz, acompañado por los representantes del EBB Josune Ariztondo e Iñigo Urkullu. / EFE
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El PNV exigió ayer a ETA el cese definitivo de cualquiera de sus manifestaciones violentas al reclamar que el alto el fuego «sea irreversible» y no sólo suponga el final de los atentados. El presidente del Euskadi buru batzar (EBB), Josu Jon Imaz, pidió que la tregua «conlleve la desaparición de toda violencia y coacción», en lo que podría ser una alusión a la kale borroka, la extorsión a empresarios y el acoso a cargos públicos.

Tras una reunión extraordinaria del EBB para analizar el comunicado de ETA, Imaz compareció en público por la tarde en Sabin Etxea para dar lectura a la respuesta oficial del PNV. En una medida y escueta declaración, en la que no se admitieron preguntas de los periodistas, el líder jeltzale anunció que su partido considera el alto el fuego «un motivo de esperanza» porque, a su juicio, «contribuye a vislumbrar un final definitivo de la violencia en Euskadi».

«El PNV estima que el horizonte, abierto entre todos, de una paz justa debe desarrollarse en un marco de dignidad y libertad», indicó Imaz, en solitario desde el atril de la sede de su partido en Bilbao. Entre el público siguieron su alocución Iñigo Urkullu, Josune Ariztondo, Joseba Aurrekoetxea, Gema González de Txabarri y Gorka Aguirre, entre otros representantes de la formación nacionalista.

En la anterior tregua de ETA, anunciada en septiembre de 1998 tras el Pacto de Lizarra, el entonces presidente del EBB Xabier Arzalluz fue el encargado de anunciar la postura del PNV, arropado por Joseba Egibar, Ricardo Ansotegi y Javier Atutxa. En aquella ocasión, Arzalluz señaló que ETA había dado «un paso muy importante», recibido con «una gran alegría», y solicitó al Gobierno que gestionaba el PP que se lo tomara «en serio».

En el mismo escenario, Imaz evitó ayer las referencias expresas a cualquier partido y al Gabinete de Zapatero. Sí habló de «ilusión» y de trabajo compartido entre los grupos políticos, aunque no citó a ninguno. Y valoró el comunicado de ETA más desde la distancia que desde las emociones. En lo que se mostró contundente fue en la reclamación de que el cese de la actividad armada sea definitivo.

«El PNV exige que el anuncio de alto el fuego permanente sea irreversible y conlleve la desaparición de toda violencia y coacción, respondiendo así a la demanda democrática manifestada una y otra vez por la sociedad vasca y sus instituciones», advirtió Imaz, quien leyó el texto en euskera y castellano.

Con «ilusión»

En un llamamiento plural a la participación en el eventual proceso de paz que se puede abrir a partir de ahora, Imaz explicó que el PNV afronta con «ilusión» la suspensión de la violencia de ETA, «una oportunidad que debe ser aprovechada con inteligencia, compromiso y desde la cooperación de todos». «Es el tiempo de la política», subrayó en dos ocasiones el presidente del EBB, que ayer mantuvo en Bilbao la entrevista que tenía programada con el líder de CiU, Artur Mas, sobre el Estatut.

Evitando un pronunciamiento partidista sobre cómo encarrilar la nueva etapa que nace en Euskadi, Josu Jon Imaz abogó por la colaboración entre los grupos políticos. Así, defendió la necesidad de que los partidos trabajen de forma conjunta «en una mesa desde el acuerdo integrador y sin ningún tipo de tutela», con el fin de «ofrecer a la sociedad vasca la posibilidad de decidir, en paz y en libertad, su propio futuro».

Por su parte, el senador del PNV Iñaki Anasagasti emplazó a los partidos a «hacer política con mayúsculas», se dirigió expresamente al PP, al que instó a «dar una oportunidad a la paz como en 1998», y dio crédito al alto el fuego de ETA. Anasagasti desveló una conversación con la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, en la que ésta, preguntada sobre si el cese le parecía definitivo, le contestó: «sí, va en serio».



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