La patronal vasca acogió ayer con una mezcla de «esperanza» y «cautela» el alto el fuego permanente decretado por ETA y que será efectivo a partir de las 0.00 horas de mañana. Los empresarios confían en que suponga «el fin de todas las formas de violencia, extorsión y amenaza» a las que los terroristas les han venido sometiendo para financiar sus acciones.
El colectivo ha sido objetivo recientemente de una remesa de cartas intimidatorias, en algunas de las cuales se incluían referencias explícitas a familiares, a veces niños, con detalles sobre sus recorridos habituales. Las últimas acciones violentas reivindicadas por la banda habían atentado contra bienes de empresas en el barrio de Bolueta o en un polígono industrial de Trapagaran (Vizcaya). Las asociaciones vascas del sector coincidieron en desear que el anuncio de la tregua inicie «un punto de no retorno» en el camino hacia una paz definitiva.
La Confederación Empresarial Vasca (Confebask) espera que a partir de ahora se «abra la puerta al proceso de paz que la sociedad vasca tanto anhela», y se mostró dispuesta «a apoyar a las instituciones y fuerzas políticas en sus esfuerzos» por alcanzar esa meta. Al mismo tiempo, Confebask testimonió su «sentido recuerdo» a las víctimas y su «reconocimiento» al conjunto de los empresarios vascos que han sufrido el acoso terrorista.
El Círculo de Empresarios, por su parte, apostó por el «mayor consenso y entendimiento entre los partidos democráticos y los agentes sociales» para dibujar un marco pacífico y democrático en el que las empresas «puedan desarrollar su trabajo con normalidad y eficiencia». El azote de ETA al mundo económico «sería incompatible con cualquier nuevo escenario de paz y progreso», advirtieron.
El «riesgo del diálogo»
Por su parte, la patronal vizcaína, Cebek, esperó que «esta gran noticia» se transforme en el final del chantaje «que los empresarios de Vizcaya y Euskadi venimos sufriendo cada día desde hace muchos años». El presidente de la organización, José María Vázquez Eguskiza, declaró que «los empresarios, como colectivo especialmente afectado y como ciudadanos vascos, valoramos positivamente esta tregua permanente».
Vázquez Eguskiza instó al «cuerpo político» a que «tome el riesgo del diálogo», y recalcó además que «sin violencia se puede y se debe hablar de todo». «Euskadi merece ya el sosiego, la paz, la normalidad política y la convivencia entre ciudadanos libres», añadió.
La organización de empresarios de Guipúzcoa (Adegi) recordó las palabras del empresario y presidente de la patronal guipuzcoana, José Mari Korta, asesinado por ETA hace más de cinco años con un coche bomba a la puerta de su empresa, quien decía que «por la paz merece la pena arriesgarse e, incluso, equivocarse».
Importancia económica
Adegi reclamó «altura de miras» para «consolidar el escenario apenas vislumbrado en este momento», y que se actúe «con visión de futuro, compromiso y sabiduría», de manera que «no se frustre» la esperanza en un «horizonte de paz». La patronal guipuzcoana expresó, asimismo, su deseo de que el País Vasco se sitúe «en el umbral de un nuevo escenario, sin chantajes, sin amenazas, sin extorsión; en definitiva, un escenario sin violencia, un escenario de paz», como demanda «el conjunto de la sociedad».
Los empresarios alaveses (SEA) comparten la «esperanza general» e insisten en que el fin de la violencia debería «venir acompañado de forma explícita por un cese de la extorsión», recrudecida en los últimos meses.
A estos deseos se unieron las Cámaras de Comercio Vascas (Eusko Ganberak), para las que el comunicado es «un elemento profundamente esperanzador para impulsar un proceso que conduzca» a la estabilidad. Solicitaron «vivamente» que se actúe con la «responsabilidad y prudencia que exige el momento», porque, advierten: «La consecución de la paz será un hito histórico de la máxima importancia económica, positiva para Euskadi y para España».