Francia destacó ayer la esperanza suscitada por la etapa de distensión emprendida por ETA y ratificó su lealtad incondicional a España en la lucha contra el terrorismo. La tónica dominante en las reacciones oficiales fue el desmarque sistemático de un problema presentado como un asunto interno de un país amigo y modélico en su transición a la democracia, personificada por un Rey al que la república gala va a recibir con sus mejores galas en una inminente visita de Estado.
«Una gran esperanza para España y para la lucha contra el terrorismo». Con estas palabras, párrafo central de un escueto comunicado, valoró Jacques Chirac el alto el fuego permanente anunciado por ETA, noticia que dijo haber conocido «con gran interés». El presidente francés recordó «la cooperación ejemplar entre nuestros dos países y el apoyo de Francia a los esfuerzos de España para poner fin a esta plaga».
En el palacio del Elíseo se disiente de plantear el gesto de ETA como una consecuencia directa de la represión francesa a su retaguardia. «Es una muy buena noticia que deseamos que vaya a servir para pasar página», se comenta en el entorno presidencial. «Si ETA confirma en la práctica la renuncia a la violencia, será un inmenso alivio para todo el mundo y una gran victoria de la paz civil», reflexionan al amparo del anonimato en la cúspide del poder galo.
Contacto estrecho
En la otra orilla del Sena, desde el palacete de Matignon, Dominique de Villepin subrayó que el anuncio constituye «una esperanza de que la paz pueda triunfar por fin». En su también breve comunicado, el primer ministro galo reiteró que «Francia apoya todas las acciones que van esa dirección». Es la misma fórmula de respaldo implícito al proceso impulsado por José Luis Rodríguez Zapatero que le había manifestado recientemente en La Moncloa. Villepin indicó que había acordado en una conversación telefónica con su homólogo español «permanecer en contacto estrecho sobre este tema». El ministro francés del Interior, Nicolas Sarkozy, calificó en Alemania -donde asistía a una reunión con sus homólogos del Grupo de los Seis- el anuncio de «buena noticia».
En Bayona, Jean François Lefort, portavoz de Askatasuna en el País Vasco francés, opinó que «la pelota está ahora en el tejado de los Estados francés y español, a ellos les toca ahora mover ficha y comprometerse de forma concreta en la resolución del conflicto». Desde su punto de vista, la primera respuesta de Madrid y París debería consistir en la derogación de las leyes antiterroristas, el reconocimiento de los presos como actores políticos y su reagrupamiento en cárceles próximas a sus domicilios familiares.
Por su parte, el líder independentista corso Jean Guy Talamoni se congratuló de la «evolución positiva» de la situación en el País Vasco. «El anuncio de ETA es la consecuencia directa de la nueva política de Madrid, mucho más abierta», valoró el dirigente de la coalición Unione Naziunale.