Después de vivir casi 60 años amparada bajo un cómodo anonimato, la pequeña comunidad evangélica de Tempelhof-Mariendorf, un distrito del gran Berlín, esta sobresaltada, y con razón, ante la presencia de periodistas que solicitan permiso para visitar la nave de la iglesia Martin Luther, un edificio consagrado en pleno apogeo del Tercer Reich.
La curiosidad está justificada. Un grupo de pastores y feligreses inició, no hace mucho, una delicada campaña destinada a reunir fondos para salvar de la piqueta el último recinto religioso marcado por la ideología nazi, un vestigio de la interesada alianza que existió entre la iglesia alemana y el régimen hitleriano.
La llamada 'iglesia nazi' fue cerrada al público hace dos años a causa del deterioro de los pilares que sostienen su torre. Era una ocasión ideal para demolerla y pasar página, pero los feligreses intenta reunir los 3,5 millones de euros necesarios para salvarla.
«No existe ningún otro templo en Alemania que ofrezca tanta simbología nazi en su interior», dice la historiadora Ilse Klein. «Hay que preservarlo como un lugar de encuentro, un centro cultural destinado a explicar las complicada historia de la Iglesia durante el Tercer Reich».
Jesús, Hitler y Hindeburg
Durante casi 60 años, la iglesia Martin Luther celebró servicios religiosos, ofreció conciertos de órgano y recordó con dignidad tres aniversarios emblemáticos de la historia reciente del país y la ciudad: el 8 de mayo, el día de la capitulación del Ejército de Hitler; el 27 de enero, el día en que fue liberado Auschwitz, y el 9 de noviembre, cuando ardieron las sinagogas en todo el país.
Losresponsables del templo estaban orgullosos de ser un lugar de reconciliación y también de ocupar un lugar donde el pasado trágico de la ciudad se respira como en ningún otro edificio religioso alemán. La iglesia lleva el nombre de uno de los hombres más venerados del país, pero su interior invoca el capítulo más negro de la historia alemana, que le ha valido el incómodo sobrenombre de ser la última 'iglesia nazi'.
El apodo no es gratuito, porque la nave está repleta de símbolos y figuras del Tercer Reich. El relieve de madera del púlpito muestra a Jesús acompañado de un soldado de la Wehrmacht y rodeado de una familia aria. En el altar destaca el cuerpo de Cristo crucificado. ¿Pero es Jesús el nazareno o un Cristo ario? La base de la pila bautismal es sostenida por una figura esculpida en madera que muestra a un miembro de las tropas de asalto de Hitler. En la entrada de la iglesia cuelga un candelabro adornado con una Cruz de Hierro y en la pared aún se puede ver la cabeza de Paul Hindeburg esculpida en terracota y franqueada por sendas cruces de hierro. «La leyenda dice que antes había un busto de Hitler en la entrada, pero después de la guerra fue reemplazado por Lutero», dice Cornelia Schwerin, miembra del círculo de la Iglesia Evangélica de Tempelhof.
El rostro de Hitler desapareció de la nave y en ninguna parte se ven esvásticas. Pero en el enorme Arco de Triunfo que separa el altar del resto de la nave, las águilas imperiales del Tercer Reich aún sobresalenal lado de símbolos cristianos y recias cabezas de soldados hitlerianos.
El órgano fue utilizado por primera vez para alimentar el fanatismo nazi en el congreso del partido de 1935 en Nürenberg. La iglesia fue concebida antes de la llegada al poder de Hitler, pero fue consagrada en pleno esplendor del Tercer Reich. «Fue Dios quien regaló al pueblo alemán un verdadero Führer», exclamó el pastor Rieger el 22 de diciembre de 1935 en su consagración.