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¿SE PUEDE SABER POR QUÉ?
CONSUMO
Froilán López ¿Por qué las asociaciones de hostelería y de vídeo no luchan para que sean los autores y los actores los que paguen una cantidad a quienes se encargan de exponerlos en público, dependiendo de lo que se oiga y vea, y de las cotas de audiencia que alcance cada uno de ellos en los diferentes establecimientos?
Responde: la Asociación de Hostelería de Vizcaya. No es fácil contestar de forma comprensible a esto, ni es la primera vez que se plantea. En un estado de derecho, la sociedad se rige por leyes y una de ellas es la de la Propiedad Intelectual. Los partidos políticos han validado una normativa que permite establecer unos derechos, y no sólo a favor de los autores (SGAE), sino también de los productores fonográficos (AGEDI), audiovisuales (EGEDA), artistas, intérpretes ejecutantes (AIE)... Lo único que permite es conseguir una bonificación sobre las tarifas generales para sus afiliados. Esto podría ser cambiado con el apoyo de varios millones de personas, aunque se abriría el debate de cómo se retribuye al autor por la creación de la obra y por su uso. Por supuesto que las asociaciones de hostelería hemos valorado esta realidad, incluso vamos más lejos: ¿por qué no participamos en los ingresos que obtienen los medios por los anuncios publicitarios que se ven en nuestros locales? Es una pregunta tan válida como la del lector, que se responde igual: el estado de derecho se dota de normas, muchas veces imperfectas, pero nacidas de un equilibrio social que no podemos romper desde agrupaciones tan modestas.
Responde: la Sociedad General de Autores (SGAE). Cuando un empresario usa un cedé de música para ambientar el local está haciendo uso de la propiedad intelectual de tres grupos (la de los autores, la de los intérpretes y la de los productores) para su propio beneficio. Los primeros reclaman sus derecho a través de la SGAE y el dinero que se recauda revierte directamente en ellos y les permite continuar con su trabajo. Sería absurdo que tuvieran que pagar porque un local pusiera la canción que han hecho y con la que el empresario espera atraer a sus clientes. Por otro lado, en la actualidad, cada local paga una cuota, independientemente de la música que programe. El canon sólo varía en función de la categoría del local: si es discoteca, pagará más que si es un bar.
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