El Correo Digital
Viernes, 24 de marzo de 2006
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OPINIÓN
ARTÍCULOS
Si algún día
Si algún día se produce el fin de ETA, si algún día ETA pasa a ser parte de la negra historia de nuestro país, si algún día la razón y las más altas capacidades del ser humano se llegan a manifestar al fin en los terroristas de ETA, ese día, aunque sólo sea ese día, habrá que agradecer algo a un grupo de personas que minuto a minuto y desde hace muchísimos años han emitido unos comunicados eternos a toda la sociedad declarando de manera constante y diaria un alto el fuego infinito.

La invocación a la palabra, las manos blancas, la mirada limpia y la constancia más dura han sido sus armas en contra del terror. Ellos no hablan de pueblos sino de individuos, hablan de personas, de corazones y de almas. Ellos nos regalaron a todos la no violencia, ellos repelieron con contundencia cualquier posibilidad de utilizar una agresión como respuesta. Ellos se mantuvieron firmemente agarrados al mástil que hacía defender sus derechos individuales: la justicia y la libertad. En ese trayecto durante muchísimos años hicieron la travesía en soledad, en absoluta soledad. Poco a poco se fueron sumando a su causa personas, grupos, a veces multitudes y toda una sociedad que puede agradecer que el rumbo marcado por las víctimas fue el rumbo que un día nos pudo llevar a una paz justa.

¿Qué es lo que más habrá perjudicado a nuestros agresores? Sin duda, la dignidad nunca perdida de la víctima, su cabeza alta, y el poder llegar a convivir delante del agresor y su cómplice, que lo que más deseaban era la humillación y el desistimiento de la víctima. Gracias a todos ellos, algún día quizá lo habremos conseguido. Gracias a Ana María, a Cristina, a Teresa, a Consuelo, a Caty, a Laura, a Maite, a Nati, a Javier, a Irene, a Francis, a Pilar y a tantos y tantos. Gracias a ellos y a los que les acompañan en este recorrido, la sociedad se habrá librado del mal fratricida. Si algún día se produce el fin de ETA el pulso no lo habrán ganado ellos, la persistencia machacona de unos cuantos ciudadanos que buscaron únicamente el paraguas protector del Estado de Derecho consiguió hacer desistir a los de la fuerza bruta. En ese momento, las víctimas y sus familiares les habrán agotado. No es autocomplacencia, espero ser entendido.



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