Ha bastado que la Real pisara por primera vez el suelo de los puestos de descenso para que José Mari Bakero se viera obligado a cambiar el traje por el chandal y a bajar del despacho al banquillo; una posibilidad sobre la que se ha venido especulando toda la temporada en San Sebastián. Es cierto que el director deportivo txuriurdin ha negado siempre que tuviera interés alguno en dirigir al equipo, pero las circunstancias -una caída libre que ya dura cuatro meses- lo han hecho inevitable. La junta directiva de la Real no ha podido esperar más y, tras la derrota en El Sadar, decidió poner fin al fallido experimento con Gonzalo Arconada y hacer su última apuesta con Bakero.
El ex-jugador de Goizueta, cuya principal experiencia en los banquillos fue su paso por el Málaga B, fue presentado ayer tarde por el presidente de la Real, Miguel Fuentes. Bakero, que reconoció que «siempre es un buen momento para dirigir al primer equipo», compaginará sus dos cargos en el desesperado intento por mantener al club donostiarra en Primera. Como primera medida, el nuevo entrenador pidió a todos los componentes de la plantilla «mejora individual» y que recuerden «lo que les costó llegar a Primera División».
Bakero aprovechó su comparecencia para enviar diferentes mensajes a sus jugadores, a quienes recordó «que deben de tener ilusión en cada entrenamiento», y admitió que no se le «pasó por la cabeza» ejercer de entrenador, cargo que ha aceptado «como un reto personal».
Por la mañana, el destituido Gonzalo Arconada compareció ante los medios de comunicación y reconoció que su breve experiencia en Primera División al frente del equipo txuriurdin, al que llegó procedente del filial, ha sido «un fracaso» del que se siente «decepcionado». «Ha sido duro y desagradable pero las cosas son como son», dijo el entrenador donostiarra, que dejará también el club y quizás los banquillos. De hecho, Arconada reconoció que, tras esta traumática experiencia de dos meses como sustituto de José María Amorrortu, se le «había pasado por la cabeza» no volver a entrenar a nivel profesional.
Seis años de crisis
A pesar de la desazón que trataba de ocultar a duras penas, el técnico no quiso hacer declaraciones altisonantes porque, como recordó, «es el momento de estar unidos. Ya habrá tiempo para tratar otros temas». Preguntado por lo que había fallado para llegar a esta situación, el ya ex-entrenador realista hizo un largo silencio y luego dijo que, de esta forma, estaba ya respondida la pregunta.
En su rueda de prensa de despedida, Gonzalo Arconada estuvo acompañado por el presidente del club, Miguel Fuentes, quien admitió que han sido «como siempre los resultados» -dos victorias (Mallorca y Deportivo) y seis derrotas en los ocho partidos que ha dirigido al equipo- la causa del cambio de entrenador. El máximo dirigente txuriurdin se mostró esperanzado en que esta drástica decisión suponga un punto de inflexión para el equipo. «No hay margen para más errores. La Liga tiene 38 finales y ya han pasado muchas», dijo Fuentes, que reconoció que «no es casualidad» lo que está viviendo el equipo en las seis últimas temporadas. «Ahora, de todas formas, la única prioridad es la salvación», recordó.