Cómo recuerdo cuando, siendo un chaval, mi aita me traía desde Lekeitio para ver los partidos de San Mamés. Allí nos juntábamos con los primos y los tíos de Bilbo, en cuadrilla, para animar al Athletic.
En San Mamés, en aquellos años, he visto jugar a futbolistas como Garay, Maguregi, Mauri, Orue, Artetxe, Carmelo Cedrún y, cómo no, a mi amigo Iñaki Uribe, enfrentándose al Madrid o al Barça de aquellas temporadas, con jugadores de leyenda como Di Stéfano, Puskas, Gento, o los Kubala, Ramallets, Kocsis...
Hoy día, cuarenta años más tarde, el fútbol se ha convertido en un deporte globalizado, en el que las ciudades importantes necesitan disponer de auténticas selecciones internacionales como representantes deportivas de estas ciudades.
Todo esto y los equipos franquicia nos sitúan en la antítesis de la filosofía de nuestro Athletic si queremos, evidentemente, que Bizkaia entera se muestre orgullosa de tener al Athletic, de unir los valores de nuestra tierra con el prestigio del club. Esta temporada, el Athletic lucha por sobrevivir, pero todos empujamos para resolver el entuerto.
Para finalizar, una propuesta: el Athletic debe marcarse año a año objetivos reales, consciente del potencial actual de la plantilla y de las posibles aportaciones de nuestra magnífica cantera. Seguro que llegarán temporadas aceptables, porque la afición del Athletic, la mejor sin duda, se merece un equipo txapeldun.