El secretario general de LAB, Rafa Díez Usabiaga, aseguró ayer que la situación política actual es «mucho más madura» que durante la tregua de Lizarra y las conversaciones de Argel, por lo que «tenemos más posibilidades objetivas» de «construir un escenario de soluciones». Asimismo, emplazó a la sociedad vasca a «liderar el proceso de negociación» y a crear un «auténtico 'tsunami' social por las soluciones democráticas y la paz en Euskal Herria» para su «blindaje» y como garantía de «irreversibilidad».
El dirigente de la izquierda abertzale realizó ayer en San Sebastián una interpretación «en profundidad» del comunicado de ETA, tras reunirse el comité ejecutivo del sindicato y «pasado el primer shock», que coincidió en varios puntos con el análisis a 'botepronto' protagonizado el día anterior por Batasuna. En este sentido, Díez Usabiaga también calificó la decisión de la banda armada como una aportación «de enorme importancia política», a la vez que instó al Gobierno a «desactivar todas las medidas represivas», así como a «soltar amarras con terapias del pasado y políticas de guerra y conflicto».
El líder de LAB, que definió la coyuntura actual como «histórica», advirtió de que la decisión de ETA no es sinónimo de paz. «El alto el fuego permanente no es en sí mismo la paz, sino que hay que construirla con democracia para Euskal Herria y con el respeto a los derechos de todos los vascos sin interferencias ni condicionamientos a la voluntad popular de las personas de este país». En este contexto, subrayó que «estamos ante una iniciativa para avanzar hacia la paz y soluciones democráticas definitivas».
En su opinión, lo que «se negó en Euskal Herria hace 30 años en la llamada transición política, va a tener que abordarse nuevamente en un proceso de diálogo y negociación para que este país pueda vivir una auténtica transición nacional y democrática».
El representante sindical recurrió a la dialéctica de Anoeta para apelar al PSOE a «pasar de una política de voluntades a dar pasos definitorios». En esta línea, cuestionó cuál será, tras el alto el fuego, la «aportación concreta, objetiva y directa» del Gobierno para facilitar el inicio de un proceso de paz «que levanta enormes esperanzas en la sociedad vasca», al tiempo que recordó que el Ejecutivo tiene «muchos ámbitos» en los que «incidir».
Elementos definidos
En su lectura de la situación actual, Díez Usabiaga afirmó que los socialistas «tienen que ser conscientes» de que el proceso debe pivotar en «una regla de juego máxima: el respeto a la voluntad de los ciudadanos vascos». «La democracia no tiene atajos», expresó. La izquierda abertzale «está dispuesta a asumir todas las decisiones libremente adoptadas por la sociedad vasca sea cual sea; la duda es -añadió-, si el Gobierno también piensa respetarla».
Sobre los escepticismos que genera el alto el fuego, manifestó que la situación política es «mucho más madura» que durante la tregua de Lizarra y las conversaciones de Argel. La diferencia, a su juicio, estriba en que se ha dado «un debate político mucho más desarrollado», en el que «los elementos que tienen que caracterizar un acuerdo político en este momento están mucho más definidos: Euskal Herria y derecho a decidir».
En relación a la citación judicial de Arnaldo Otegi, precisó que la sociedad vasca «no entendería que la Audiencia Nacional no actuara en consonancia con la nueva situación tras el alto el fuego de ETA». «Sería difícilmente comprensible intervenciones que condicionen la actuación política y que generen efectos sobre personas u organizaciones», zanjó. Por otra parte, anunció desde el ámbito sindical una «aportación de relieve político» y «específica» en favor de la paz.