«Millones de personas y sus infraestructuras se concentran en las proximidades de las líneas costeras y son por ello vulnerables a un aumento del nivel del mar. Países enteros podrían quedar sumergidos con el aumento de unos pocos metros». Son las primeras palabras de uno de los dos artículos que la revista 'Science' dedica hoy al preocupante hecho de que las capas heladas de Groenlandia y la Antártida se están derritiendo mucho más rápido de lo que se creía.
El ritmo de deshielo es tal que para el año 2100 el proceso podría haberse vuelto ya irreversible en Groenlandia, mientras que los hielos antárticos habrían sufrido un «colapso parcial», según los investigadores. Esta situación provocaría, para esa misma fecha, un aumento del nivel del mar de por lo menos seis metros, lo que supondrá la inundación de amplias franjas costeras en todo el mundo, muchas de ellas profusamente habitadas. Para llegar a estas conclusiones, los autores han realizado, por primera vez, exhaustivas comparaciones de la situación actual con las que imperaban durante el último periodo interglacial, hace entre 129.000 y 116.000 años. Los resultados hallados por los climatólogos de la Universidad de Arizona y del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR) en Colorado muestran que el verano ártico del citado año 2100 será, con toda probabilidad, tan caluroso como los de hace 130.000 años. Y por aquel entonces el nivel del mar era seis metros más alto que el de hoy.
«A pesar de que el foco de nuestro trabajo está en los polos, los efectos son globales», dijo ayer Bette Otto-Bliesner, científica del NCAR. «Aquellas capas de hielo se derritieron. Y la temperatura que fue necesaria para ello no es mucho mayor que la que se da en la actualidad», aseguró Bliesner.