El próximo 29 de marzo los profesores de la UPV-EHU vamos a ir a la huelga si el Gobierno vasco no lo remedia. Esta medida de conflicto colectivo que siempre representa el último remedio para los trabajadores requiere de una explicación ante la sociedad vasca.
La huelga se convoca porque el Gobierno vasco se niega a negociar con los sindicatos cualquier aspecto relativo a las retribuciones de los mismos, bien sean generales bien sean complementos salariales (los conocidos como euskotramos). Esta ausencia de diálogo, básica en cualquier sistema normalizado de relaciones laborales, es lo que impulsa a realizar una medida de presión dirigida exclusivamente a abrir la negociación.
Traspasada la Universidad del País Vasco en 1985 no fue hasta el año 2000 cuando el Gobierno vasco decidió aceptar una diferenciación salarial para algunos profesores universitarios basada en los conocidos euskotramos cuyos criterios de aplicación fueron negociados por el Consejo Social de la UPV y no directamente por los sindicatos. Los euskotramos consiguieron mejorar el salario de algunos profesores pero previa evaluación de acuerdo a criterios discriminatorios tanto para el profesorado no funcionario como para el funcionarial que no encajara en unos arbitrarios requisitos. La insuficiencia presupuestaria realizada por el Gobierno vasco ha permitido que desde hace años no hayan existido convocatorias de euskotramos con lo que el número de discriminados por el sistema aumenta y los incluidos en el mismo carecen de la posibilidad de aumentarlos.
La realidad es que la situación descrita coloca a todos los profesores de la Universidad con salarios inferiores a los de los funcionarios del Gobierno vasco con la misma titulación y a muchos profesores universitarios con salarios inferiores a los de los docentes de enseñanza no universitaria. Hay que tener en cuenta también que el profesor universitario, a diferencia de otros trabajadores del sector público, está sometido anualmente a una evaluación de sus alumnos, cuyos resultados pueden condicionar su vida profesional (en las oposiciones a determinados cuerpos) y salarial (al poder ser uno de los elementos valorados en la asignación de complementos).
Ante esta situación límite, el Gobierno vasco lleva más de año y medio con una pasividad absoluta rota sólo con la filtración en 2005 de unas líneas maestras de decreto de unos nuevos euskotramos, fruto al parecer de la negociación del Rectorado de la UPV-EHU con la Consejería de Educación. Ahora, más de un año después, la Consejería ha anunciado a los sindicatos representativos de la UPV-EHU que aquel borrador, con pequeñas modificaciones, se aprobará como decreto en un plazo inminente. Esto nos ha obligado a una respuesta firme, que reclama tanto la exigencia de negociación, como la modificación de los contenidos que en su día se nos dieron a conocer.
El decreto, de acuerdo con el contenido de las líneas maestras que se hicieron públicas, aunque parece ampliar el número de posibles perceptores de euskotramos no lo hace de verdad al referirse al profesorado funcionario y al laboral permanente, figura esta última inexistente en la realidad al día de hoy. Con este sistema no se puede conseguir un incremento salarial digno para todos los profesores y supondría, para los que actualmente cobran complementos, una inevitable rebaja salarial. Además, el cobro efectivo de los complementos, que no serían consolidables, se condiciona a que cada año exista disponibilidad presupuestaria, previendo incluso una quita proporcional si no llega el dinero, es decir, una espada de Damocles que amenaza cualquier incremento de las retribuciones.
Por esto la prioridad, ahora, es conseguir un incremento general suficiente que afecte a todos los profesores, cosa imposible de lograr con el actual borrador de decreto.
Aunque la vía más adecuada sea un aumento de las retribuciones generales, y no a través de un sistema de complementos, si ésta se materializa debe garantizar, al menos, un incremento salarial generalizado, no sometiéndolo a las hipotecas antes mencionadas, que lo harían inseguro e inaceptable. Por último debe decirse que cualquier regulación de las retribuciones que se adopte no puede perjudicar a los profesores que actualmente cobran complementos, no puede aceptarse una disminución de sus retribuciones, basadas en un sistema de méritos que es el más exigente de todas las universidades españolas.
Esta situación es la que ha conducido a una convocatoria de huelga unitaria de todos los sindicatos con representación en el profesorado de la UPV-EHU (CC OO, LAB, STEE, ELA, CSIF, UGT) para el próximo miércoles 29 de marzo si el Gobierno vasco no abre las negociaciones sobre las retribuciones del profesorado y renuncia a imponer un decreto que perjudica a todos los profesores de nuestra Universidad pública.