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Domingo, 26 de marzo de 2006
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CULTURA
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El primer peliculón
'Cabiria' es la primera superproducción de la historia, pero se habían perdido las copias: tras ser restaurada, se ha estrenado en Turín con orquesta
El primer peliculón
DECORADOS COLOSALES. El público pasó tres horas con acción, aventuras y drama en escenarios grandiosos.
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'CABIRIA' (ITALIA, 1914)
El filme: Dirigida por Giovanni Pastrone, fue una revolución para el cine. Por primera vez, un filme duraba tres horas y tenía grandes decorados, un despliegue de efectos especiales, una producción esmerada y miles de extras.

Su huella: 'Cabiria' demostró las posibilidades del cine y que era otra forma de arte, no sólo un entretenimiento. Fue decisivo para D. W. Griffith y marcó el modelo de las grandes superproducciones.

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'Cabiria', de Giovanni Pastrone, filmada en 1914, es historia, lo dice cualquier libro de cine. Pero es historia que ahora se ve y se puede vivir en la oscuridad como aquellos primeros espectadores del siglo pasado. Ha ocurrido esta semana en el Teatro Regio de Turín, donde se ha proyectado la versión original, que se daba por perdida, restaurada por el Museo del Cine de la ciudad. En una velada única, con una orquesta en la sala como en los viejos tiempos, de improviso sucedió algo único y sorprendente ante los ojos del público: la cámara empezó a moverse hacia los actores, acercándose o alejándose en algunas escenas. Acababa de inventarse el 'travelling', un momento preciso que está impreso en imágenes.

Miles de espectadores de 1914 quedaron fascinados por lo que era capaz de hacer ese nuevo ingenio que venía de Francia, el cine. Ya había dado muestras de ello, pero esta 'Visión histórica del siglo III a. C.' fue un salto superlativo respecto a los límites conocidos. 'Cabiria', que supuso un enorme éxito de taquilla, asombra por la convicción, el entusiasmo y la intuición que demostraban aquellos pioneros de las películas, que se volcaron en un nuevo medio inexplorado. Para empezar, con el dinero invertido: un millón de liras de entonces, frente a las 50.000 de media de la época. Nadie había osado todavía proponer al público estar sentado tres horas en una sala y ofrecerle decorados colosales, un vestuario lujoso, erupciones volcánicas, batallas campales y navales, movimientos de masas. Hay escenas de Aníbal cruzando los Alpes con elefantes y todo. En 'Cabiria', donde se halla la emoción de la aventura y de lo exótico, nació Maciste, héroe mítico que luego conoció sagas interminables de películas de romanos. Los héroes y la historia tienen consistencia dramática. 'Cabiria' es, en resumen, la apoteosis del poder de ensoñación del cine.

Pero además, la cámara cobró vida propia, como comenta con pasión alguien que después llevaría al extremo ese recurso, Martin Scorsese: «La cámara no era un simple artilugio mecánico, era un instrumento expresivo, que en 'Cabiria' enriquece el sentido del espacio y el drama. Pastrone convirtió la cámara en una presencia, su encuentro con el despliegue de la acción se cargó de misterio y posibilidades». 'El nacimiento de una nación' (1915) e 'Intolerancia' (1916), de D.W. Griffith, padre del cine, llegaron después y desde luego ésta última no hubiera existido sin 'Cabiria'. Una hermosa película de 1987 de los hermanos Taviani, 'Good Morning Babilonia', evoca la impresión que causó a Griffith la visión de la obra de Pastrone y le muestra viéndola una y otra vez.

Ayuda de D'Annunzio

El director de 'Cabiria' quiso elevar el cine de simple entretenimiento a obra de arte. Contrató para ello a los mejores de su tiempo: al escritor Gabriele D'Annunzio para los rótulos y el argumento, al músico Ildebrando Pizzetti y al cámara español Segundo de Chomón. Su trabajo ha vuelto a la vida gracias al Museo del Cine de Turín, que hace dos años emprendió el rescate de la obra. El negativo original y sus copias se habían perdido, pero el hallazgo de ingente material y documentación de los fondos del museo, como apuntes del director, y las nuevas técnicas de restauración impulsaron el proyecto. Se encargó de ello Joao S. de Oliveira, del Prestech Film Laboratories de Londres, que ha reconstruido el filme con las copias posteriores que poseen cuatro centros, en primer lugar la Filmoteca Española, además del MOMA de Nueva York, el Gosfilmofond de Moscú y el Archivo Nacional de Hungría. El resultado es el 95% de la película original, 3.308 metros de 3.364, y también se ha restaurado la versión sonora de 1931.

La proyección de 'Cabiria' en Turín fue una experiencia estética emocionante y un acontecimiento cultural insólito. Son esos milagros que a veces son posibles en Italia, país enamorado de la 'bellezza', para lo bueno y para lo malo, y capaz de exhibir una película muda de tres horas para demostrar que puede seguir siendo un placer. En breve, el Museo del Cine de Turín editará un DVD para que todos conozcan 'Cabiria'.



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