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Domingo, 26 de marzo de 2006
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CULTURA
NOVILLADA EN SAN SEBASTIÁN
El poso de cayetano
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LA CORRIDA
Plaza de toros de Illumbe. IV Memorial Manolo Chopera. Novillos de la ganadería de Torrestrella: parejos de hechuras, cómodos de cara y de variado comportamiento.

Medhi Savalli, ovación tras aviso y silencio; Cayetano, ovación tras aviso y oreja; David Esteve, vuelta tras aviso y ovación.

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Al margen de trofeos y estadísticas, Cayetano cuajó una gran actuación durante el primer festejo de la temporada en San Sebastián. Por habitual, no deja de sorprender la naturalidad y poso de su tauromaquia. Otorga hilo conductor a sus actuaciones, estructura las faenas, tiene criterio. Domina las suertes fundamentales y, además, sorprende con chispazos de pellizco, de arte, de intuición torera. Al margen del comportamiento de sus novillos, Cayetano terminó imponiendo su ley. La del sosiego, el valor y los recursos técnicos frente al primer ejemplar de su lote, un utrero sin ninguna clase, embrutecido y protestón, al que terminó toreando por naturales profundos, templados, de gran trazo. Su acertado sentido de la colocación y la capacidad para echar los vuelos de la muleta al hocico del de Torrestrella propiciaron el milagro. El del toreo. El segundo novillo de su lote tuvo mucha calidad y desde su salida ofreció nobles y colaboradoras embestidas. Tantas que Cayetano se recreó con el capote: primero por verónicas, más tarde, por tafalleras. Ya en el último tercio, el torero compuso un trasteo de gran empaque. Primero afianzó al novillo. No lo atacó, simplemente lo pasó en línea y a media altura, permitiendo que el animal recobrara la confianza. Más tarde engarzó breves y templadas series de muletazos en redondo que permitieron administrar las fuerzas del novillo. Ni un tirón. Ni un gesto más alto que otro. Con la zurda lo volvió a bordar. Finalmente se adornó, con variedad y torería. Tras cobrar una estocada delantera paseó una oreja unánimemente pedida por el respetable.

Medhi Savalli también dispuso de dos animales de muy diferente signo. El primero, blandito, no sobrado de clase, pero con celo y fijeza. Después de la traca inicial: un farol de rodillas a porta gayola, una larga cambiada en el tercio y muchas verónicas, banderilleó con solvencia. Con la muleta no acertó el novillero francés: acortó las distancias en exceso, no encontró la altura en la que el novillo no terminara gateando, y corrió a destiempo el engaño. ¿Si lo hubiera esperado un poquito más¿. El cuarto ejemplar de la tarde fue un auténtico satanás. Cierto es que llegó crudito al último tercio, se precipitó Savalli al cambiar el tercio de varas, pero el novillo no tenía un pase. Todo fueron aviesas intenciones. Todo arreones al pecho. Mehdi abrevió con los aceros.

Tampoco tuvo suerte David Esteve en Illumbe. Su primero, fue un novillo protestón, que embistió con los pechos y sacó genio. Pese a su voluntad, el valenciano no logró el acoplamiento hasta que se metió entre los pitones y, uno a uno, logró robar los muletazos más estimables de su primera actuación. El novillo que cerró plaza debió ser devuelto a los corrales por su invalidez. Pero el presidente no sacó el pañuelo verde. Esteve hizo lo que supo y pudo frente a un animalito que a duras penas se mantuvo en pie.



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