Unicaja, TAU, Akasvayu, Barcelona... el poker local logrado por el Lagun Aro ha contentado las expectativas que despertó en el ya lejano arranque liguero de octubre. Lo que la pasada campaña fue un déficit -lógico en un debutante- se ha convertido ahora en una gozosa realidad. Ver tanta alcurnia, historia y millones doblando la rodilla ha encelado a una afición definitivamente volcada con sus cambiantes colores. Poner la guinda a tal situación con una quinta muesca hoy frente al Real Madrid sería la apoteosis.
Una gesta enmarcada en el campo de la necesidad en una jornada en la que puede quedar muy despejada la lucha por la permanencia al producirse duelos generales entre quienes habitan en el norte y sur de la tabla. Con el panorama de tener que visitar la próxima semana al imparable Unicaja para luego recibir a un agónico Etosa Alicante, ganar al Real Madrid, quién lo diría, es casi una necesidad. ¿Factible? Ya son conocidos los citados ejemplos en los que se ha volteado la teoría de la lógica.
A diferencia de los otros grandes que ya han pasado por caja en Bilbao, el Real Madrid une a su calidad un podería físico descomunal. Ese es el escollo que no saben bien los rivales cómo atajar, aunque once de ellos se las hayan ingeniado para castigar la historia 'merengue'. Además, conviene no olvidar que, pese a su irregularidad, Boza Maljkovic dispone ahora de la mejor versión de los suyos, reforzados anímicamente con su clasificación para cuartos de final de la Euroliga, mejorados físicamente pese a algunos tocados -que pudo reservar el jueves ante el Ulker- y con la única baja de Marko Tomas, cuyo fichaje provocó un cisma interno con el TAU, equipo que también ansiaba al base balcánico.
Llega el mejor Madrid, pero se las verá con el Lagun Aro más maduro conocido en la ACB. Habrá emparejamientos electrizantes. Salgado y Stefanovic -renqueante éste- tienen el papelón de frenar a los Sonko, Scales, Rakocevic y compañía. Para Montañez y Savovic, otro plato fuerte, vérselas con Bullock y Fisher. De lo que acontezca en el pulso Panko-Gélabale podría depender gran parte de la suerte del partido. Y por dentro, titanes en acción. Scott, Rancik, Weis y Banic forzados a dejarse la piel para no caer ante Hervelle, Reyes, Hamilton y un desconocido Hernández-Sonseca.
Proyecto imparable
50 títulos nacionales y 13 entorchados internacionales frente al orgullo de un recién llegado que se sabe con la obligación de cerrar definitivamente la brecha por la que se fugó durante más de una década el espectáculo del basket en Vizcaya. El trecho avanzado y la corriente favorable convierten al Lagun Aro en un proyecto imparable en lo social e institucional. Pero no debe descuidar el impulso deportivo, que es el que engrana la maquinaria. No se trata de exigir más allá de lo cuerdo, pero es lo que tiene acostumbrar mal -maravillosamente mal- a una serie de resultados que certifican la marcha de un conjunto conforme a lo previsto, en pos de una permanencia tranquila.
Nunca ha dejado de ser el objetivo, es cierto. Tanto como que de haber mediado un triunfo en Menorca la pasada semana, el entorno rojillo se hubiera sentido más importante, diferente, pese a que su destino seguramente no variaría un ápice del establecido. Toca seguir soñando, no con una clasificación determinada. Se puede ansiar acabar el año como un equipo respetado al máximo. Se dijo por activa y pasiva que La Casilla debía ser un fortín, el escenario sobre el que cimentar la supervivencia en ACB. Ha variado la identidad de los rivales noqueados, pero ver la demolición en directo de un grande es algo para contar. Y la victoria vale lo mismo.