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Domingo, 26 de marzo de 2006
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DEPORTES
ATHLETIC
Luis Prieto, providencial
Tras sus lágrimas en Sevilla, el central de Dima se desquita con un gol -el cuarto suyo- que vale su peso en oro
Luis Prieto, providencial
A LA GRESCA. Los jugadores de ambos equipos se enfrascaron en una tangana por una fea acción de Delporte sobre Aduriz.
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Tras la derrota ante el Sevilla, Luis Prieto lloró abatido en los vestuarios del Sánchez Pizjuán. Clemente informó de ello a los periodistas. Lo hizo, eso sí, con segundas, como declarándonos culpables de las lágrimas del central de Dima. No sabemos si ayer noche Luis Prieto lloró de alegría en los vestuarios de San Mamés. Pero pudo hacerlo, francamente, emocionado por el valor de su gol a Osasuna; un tanto con el que puede que el Athletic comenzara a escribir ayer el documento que acredita su permanencia en Primera División la próxima temporada.

Lo cierto es que el central del Valle de Arratia no ha podido elegir mejor año para destaparse como goleador. Con el que Yeste le puso anoche en la frente ya son cuatro; una cifra galáctica para un defensa de este Athletic, que a diferencia de años precedentes ahora suda sangre para marcar. Además, hablamos de cuatro goles de enorme valor clasificatorio. Con el primero contribuyó a la victoria ante la Real, con el segundo se arañó un punto en Montjuic, con el tercero se sumaron los tres puntos en el Luis Sitjar y con el cuarto los tres de ayer en San Mamés ante un decepcionante Osasuna. En fin, que Luis Prieto acumula razones más que sobradas para ponerse a echar cohetes en la plaza de Dima. Y el que lo dude que observe un segundo la tabla y luego, si se atreve, que pruebe a restarle al Athletic los puntos que han deparado sus goles.

No es justo, sin embargo, personalizar la crucial victoria del Athletic en un único jugador. Y menos en un partido tan intenso y fragoroso como el que brindaron ayer los rojiblancos, que se trabajaron la victoria como caldereros. Como se la trabajó también la afición de San Mamés, que dejó su impronta con más fe y pasión que nunca. ¿Qué manera de animar! La verdad es que lo está haciendo esta infausta temporada viendo a su equipo en apuros va a quedar para los anales del club. Quizás sea necesaria una mayor perspectiva para valorar en su justa medida lo que esta hinchada ha sido capaz de soportar, las tragaderas que ha demostrado y los sustos y decepciones que ha vivido sin torcer el gesto y sin dejar de animar a los suyos.

Satisfacción merecida

En este sentido, ninguna afición merece más que la rojiblanca una satisfacción como la que su equipo le dio anoche. El Athletic se mereció la victoria de punto a cabo en un partido febril. Superó de largo a un Osasuna que decepcionó en La Catedral. Se sabía que el conjunto navarro no es ningún dechado de brillantez, pero se temía su piel dura y su engranaje, que lleva toda la Liga funcionando como un reloj. Sin embargo, los rojillos no fueron capaces de mostrar el nivel de fiabilidad que les había llevado al segundo puesto en la clasificación. Encogidos por el ambiente, se dedicaron mantener la compostura y demostraron poca pegada. De hecho, sólo fabricaron dos ocasiones claras de gol, las que que desperdició Webo en la primera mitad. A este Osasuna gris, el Athletic le replicó con fuerza, coraje y, por momentos, incluso con rachas de buen fútbol. Se notó, en fin, quien necesitaba más los puntos y quien jugaba en casa, en San Mamés. Que no es cualquier sitio, oiga.



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