El Correo Digital
Lunes, 27 de marzo de 2006
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LA RIOJA
El fútbol es una mezcla de ambición competitiva, de orgullo profesional, de coherencia táctica, de calidad inherente y de compañerismo filial. Estos cinco factores marcan la diferencia entre el éxito y el fracaso. Los entrenadores que logran compensar las carencias con los aspectos citados anteriormente tienen mucho ganado con respecto a los que dudan hasta el agotamiento. El Logroñés CF se posiciona en este último apartado. Duda hasta para respirar, y mientras lo hace pierde el poco aliento que ya le queda, porque a día de hoy este conjunto, sin corazón ni cerebro, es más de Tercera que de Segunda división B.
El Alfaro continúa con paso firme en su lucha por lograr la permanencia en la categoría. Ayer no dejó pasar la oportunidad y se deshizo de otro de los equipos que aspiran a la salvación, un Zaragoza B inmerso en puestos de descenso. Los de Bronte se han colocado con este triunfo con una ventaja de 14 puntos sobre el filial aragonés, que ocupa el puesto 17, cuando quedan nueve jornadas para concluir el campeonato, cuyo final parece que va a resultar para los riojanos mucho más apacible de lo que se preveía en la primera vuelta.
El Haro lleva hasta las últimas consecuencias su filosofía de juego, basada en el equilibrio ataque/defensa que, se quiera o no admitir, sustenta el éxito en este peculiar deporte. Aunque esa concepción le lleve en ocasiones, como ayer, a la agonía. Es cierto que el Alberite le situó, con lo puesto, al borde del desastre con un orden y una disposición anímica envidiable. Pero no lo es menos que el equipo de Iglesias ha aprendido a crecerse en la adversidad y templa el nervio como nadie.
El Fundación llegó a La Planilla como líder, con la vitola de ser el mejor equipo visitante, tras haber endosado, incluso a sus rivales directos serios correctivos, y ayer no fue menos; ratificó una por una todas esas premisas. Por su parte, el Calahorra estaba en la obligación de ganar si quería agarrarse a un clavo ardiendo para tener posibilidades de meterse en los puestos de la liguilla de ascenso. Pero para ganar lo primero que hay que hacer es tirar a porteria, y en los 90 minutos, el equipo de Ibáñez no lanzó ni un solo tiro entre los tres palos.
Cuatro disparos entre los tres palos y cuatro goles. El San Marcial liquidó, con esa eficacia, a un Villegas que se vació y que demostró que esta temporada todo le sale mal. Carece de esa fortuna que, por ejemplo, sí tienen otros conjuntos -sin ir más lejos ayer los de Lardero- y de esta manera sus opciones de salvar la categoría, cada vez, son más remotas.
El Rapid de Murillo logró una victoria fundamental para sus aspiraciones de salvar la categoría ante un River Ebro que sigue en decadencia y que se queda a dos puntos del descenso. Fue un encuentro igualado en el que el equipo de Rincón de Soto tuvo más y mejores ocasiones, pero en el que decidió un detalle de calidad en la segunda parte.

Vocento