El Correo Digital
Lunes, 27 de marzo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
OPINIÓN
ARTÍCULOS
OPINION/Memoria de errores
En medio de la euforia desatada por el anuncio de tregua de ETA, dos cargos públicos, los responsables de Interior de los gobiernos vasco y central, han decidido mantener las medidas de protección a las personas amenazadas en las mismas condiciones que hasta ahora. Probablemente ambos han tenido en mente la experiencia de la tregua de 1998, cuando se redujeron los dispositivos de seguridad e, incluso, se retiraron efectivos dedicados a la lucha antiterrorista, medidas que luego se pagaron muy caras.

El anuncio de ETA es una buena noticia, pero la banda terrorista no tiene el beneficio de la duda y deberá demostrar día a día y con hechos que lo declarado en el comunicado del miércoles pasado es el primer paso para el abandono definitivo de las armas. Y mientras llega ese momento, el Estado no puede bajar la guardia ni adoptar medidas que sean irreversibles o de difícil marcha atrás.

La tregua de ETA de 1998 fue utilizada por ETA para recoger información sobre sus víctimas, para rearmarse, para organizar nuevos comandos y para preparar atentados. El asesinato del dirigente socialista Fernando Buesa fue uno de los crímenes que se preparó mientras la banda decía estar en un alto el fuego «indefinido y total».

Aquella experiencia ha hecho que haya muchos desconfiados y escépticos. No son aguafiestas, como decía el lehendakari en el Parlamento hace unos días, ni personas que prefieran que ETA vuelva a matar antes que reconocerle al actual Gobierno la parte del mérito que le pueda tocar. Sólo son escarmentados con memoria.

Quienes están en el secreto de la tregua transmiten mensajes de máximo optimismo asegurando que esta vez es la definitiva. Lo mejor que puede ocurrir es que tengan razón, que ETA haya emprendido el camino de su desaparición. Pero quienes en 1998 estaban en el secreto de la tregua de aquel año decían cosas que se parecen como una gota de agua a otra a lo que ahora estamos oyendo: «El comunicado ha confirmado lo que pensábamos, que ETA ya no va a usar más las armas, además lo ha dicho con bastante solemnidad, por tanto estamos ya en un proceso de paz». «Creo que no va a haber más tiros ni más asesinatos en Euskadi». No son palabras que haya dicho estos días ningún dirigente socialista, sino que las pronunció hace ocho años Xabier Arzalluz, que entonces tenía tan buena información como la que ahora puedan tener algunos miembros del Gobierno y del PSOE. Tan seguro estaba entonces Xabier Arzalluz que llegó a afirmar que si ETA volvía, él y Joseba Egibar tendrían que retirarse de la política.

f.dominguez@diario-elcorreo.com



Vocento