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Lunes, 27 de marzo de 2006
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CULTURA
CRÍTICA DE ÓPERA
El oasis de Ainhoa Arteta
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LA FUNCIÓN
Obra: 'Manon' de J. Massenet.

Reparto: Ainhoa Arteta (s); Raymond Very (.t); Jose Julián Frontal (bar); Giovanni Parodi (b); Marta Ubieta (s); Tatiana Davidova (s); Angelica Mansilla (m); Marco Moncloa (bar) y Alberto Arrabal (bar).

Lugar y fecha: Palacio Euskalduna. Bilbao 25-III-06.

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Los que vayan a presenciar la tercera y cuarta representación de la 'Manon' de Massenet, seguramente disfrutarán de un mayor equilibrio vocal del que pudimos gozar en la primera. No en vano, la comparecencia del tenor Marcello Giordani proporcionará a esas dos funciones la respuesta adecuada al solitario reto artístico lanzado por la completa actuación de Ainhoa Arteta. Ella fue la que con su entrega y buen arte canoro, logró crear un oasis en medio del yermo páramo vocal y escénico con los que se presentó la bella ópera francesa. Una ópera cuya producción dejó mucho que desear, pero que por el contrario, musicalmente, estuvo muy bien dirigida por el maestro Ives Abel.

La soprano guipuzcoana cantó con una voz fresca y poderosa y la coloreó desde la claridad requerida en los dos primeros actos, hasta la carnosidad que se necesita en la pasional y cautivadora escena de San Sulpicio. No se contagió de la irregularidad vocal del tenor Raymon Very, del antagonismo que suponía el canto de este artista con respecto al canto francés, y no se vino abajo gracias a su temperamento y a las ganas de sobreponerse a la adversidad. El norteamericano no le aportó nada e incluso el gran momento de tenor, el 'sueño' 'Ah Fuyez', fue más bien una quimera, el sueño resultó un momento bastante anodino. Tampoco la voz del barítono Frontal se prestó al canto elegante y de exigente dicción que obliga el repertorio francés. La voz le sonaba, pero con un sonido demasiado abierto, con escasa brillantez tímbrica, y le costaba cantar con buena modulación. En el caso del bajo Parodi, hubo elegancia lineal, pero no gravedad en su canto ni expresividad en su personaje.

Sin embargo, en el oasis de la Arteta, aparecieron tres flores, tres voces conjuntadas y muy musicales, Ubieta, Davidova y Mansilla y además, un coro que volvió a mostrar su valía en la rápida intervención de la Posta de Amiens. Citemos finalmente el buen hacer del barítono Moncloa y se obtendrá el resultado de que las segundas partes realzaron una obra dirigida con energía por Ives Abel.



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