Atípica película de la actriz y directora francesa Yolande Moreau, interpretada por una oronda saltimbanqui teatral, que recorre las carreteras secundarias que separan Francia de Bélgica, escenificando en modestos escenarios regionales una tragicómica obra teatral, titulada 'Sexo y crimen'. Se trata de Irène, una mujer ya madura, solitaria, pero excepcionalmente sensible, generosa y vital, mediante la cual sus realizadores describen agridulces amores otoñales, pero también una cierta forma de entender el mundo y, por extensión, la vida, en relación con nuestra vieja y querida Europa.
'Cuando sube la marea' se centra en las relaciones no siempre fáciles entre dos seres aparentemente opuestos: los de la citada comedianta, una especie de hada marchita y arrugada, con un 'pollo' que se dedica a portar gigantes en las fiestas de los pueblos. Un hombre y una mujer realmente peculiares, dispuestos a hacer frente a los obstáculos que les plantea la realidad cotidiana, a hacer valer sin ambages el milagro de su encuentro e incluso, como escuchamos en un momento determinado, «a alcanzar la cumbre encantada del amor».
En suma, 'Cuando sube la marea' se convierte en una película itinerante, muy pequeñita pero muy entrañable, preñada de un vibrante humanismo, a través del cual Yolande Moreau y Gilles Porte nos regalan, asimismo, el retrato de un hombre sencillo, aquejado de graves carencias afectivas, pero dispuesto en todo momento a conquistar a la dama de sus sueños.