El Correo Digital
Lunes, 27 de marzo de 2006
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DEPORTES
ALAVÉS
Otro punto de solidez
El Alavés mantiene la buena línea con un empate basado en la eficacia defensiva y sigue la progresión en su lucha por la permanencia
Otro punto  de solidez
AGARRÓN. Juanito y Costa se sujetan mutuamente para impedir la reacción del contrario. / FOTOS: IOSU ONANDIA
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LAS CLAVES
Ocasión de Nene

Tras algunas dudas el Alavés ganó en solidez y salió al contragolpe. Nene rozó el 0-1 en una vaselina que se fue cerca del poste.

Más problemas

El Espanyol apenas inquietó en la primera parte, pero sí después con un dominio claro y acciones a balón parado.

Solidez sin salida

Al Alavés le faltó combinación y control de la pelota para buscar la portería rival y se limitó a sostener con eficacia el empate inicial. 0-0

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En otro partido donde imaginarse una derrota causaba un sarpullido clasificatorio, el Alavés se ungió con el curativo bálsamo de la firmeza defensiva para rubricar un empate gratificante. Cumplió la escuadra albiazul con esa máxima no escrita que habla de la alergia a las derrotas ante rivales directos como mejor remedio para escalar hacia la cima de la permanencia. Profundo pero sin definición primero y cauteloso y mas sólido después, sumó otro de esos puntos cuya validez reside en evitar un repunte del adversario y, dados los resultados de la tarde de ayer, ayuda también a abrir un mínimo hueco en la tabla que permite mirar las cosas en el espejo de la confianza.

La que ahora transmite por fin un equipo que ya es más que la adicción inconexa de jugadores. Con ocho puntos en cuatro partidos y, sobre todo, con esa sensación de haberse revestido de una capa de fiabilidad que recubre sus carencias y da brillo a sus virtudes. Tres partidos sin encajar un gol y sin conceder excesivas oportunidades a los rivales es más de lo que se podía soñar hace apenas unos meses. De aquel abandono a las individualidades a este proceso de colectivización ha pasado un Alavés que por juego está más cerca de la salvación de los tres puntos que marca la clasificación.

Control y opciones

El diccionario albiazul ya recoge el vocablo control. Ejercido ayer en Montjuic con oficio para trabar a un Espanyol en cuya plantilla habita un puñado de jugadores de calidad. No es el equipo catalán un conjunto al uso de los que pelean por la permanencia. Con Pandiani -después Tamudo-, Luis García y Juanfran, hombres dinámicos y hábiles, y un De la Peña que, pese a fracasar en los últimos años en las grandes empresas, es todavía capataz, referencia y gran peligro tanto a balón parado como cuando se le deja pensar mínimamente.

El Alavés había salido sin sorpresas. Con la lógica continuidad de Bonano, otra vez salvador en un par de acciones aisladas, y Juanito en el medio centro junto a Astudillo. El espumoso comienzo local -combinaciones rápidas y llegada al área- perdió pronto fuerza ante la solidez albiazul. Emergió entonces la velocidad y precisión de Bodipo, que quebró los recursos de una zaga local un tanto pesada. El sevillano habilitó a Nene con un gran taconazo y al brasileño se le fue esta vez junto al palo un remate brillante. Otro par de contragolpes llevaron la intranquilidad a la grada, que veía a su equipo dominar la pelota y sufrir al mismo tiempo.

El Espanyol comenzó a ser lo que daba de sí. Ante un Alavés blindado -otra vez notables Gaspar y Sarriegi- apenas veía resquicios a balón parado. Se hartó De la Peña de lanzar córners sin resultado. Imprecisiones, faltas tácticas y la innegable sensación de que la ambición por ambas partes era limitada, llevaron el duelo hacia el bostezo.

Algunos apuros

Con algunos sobresaltos puntuales en las áreas -Bodipo generó uno de ellos-, pero la convicción de que lo primero era trabajar para reducir al máximo al adversario. En la reanudación, al Espanyol no le quedó más remedio que empujar ante sus aficionados. Y el Alavés se convirtió en ese equipo conservador que ha reclamado Piterman desde hace varias semanas. Fueron algunos minutos de ligera zozobra ante la intensidad de un Espanyol que, eso sí, sólo lograba desestabilizar a través de remates forzados y rechaces obtenidos tras la multitud de faltas y córners que lanzó.

Le costó demasiado al Alavés recomponerse y combinar. Entró Blago sin apenas aparecer en el juego. Después Jandro y Carpintero, que sí sostuvieron al equipo en el tramo final. Llegaron algunos apuros, pero también la confirmación de las fuerzas ante el esperado derbi.



Vocento