El Correo Digital
Lunes, 27 de marzo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
MUNDO
MUNDO
Las venganzas religiosas entre chiíes y suníes siembran Irak de cadáveres decapitados
Bagdad y Baquba amanecen con unos cuarenta cuerpos sin cabeza, degollados o ahorcados esparcidos por sus calles
Las venganzas religiosas entre chiíes y suníes siembran Irak de  cadáveres decapitados
HONORES. Un iraquí dispara al aire durante el funeral de una mujer muerta por una bomba en Bagdad. / AFP
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Estaban desperdigados a ambos lados de la carretera principal que cruza la norteña localidad iraquí de Mullah Eid y tenían seccionada la cabeza. Las fuerzas de seguridad descubrieron ayer los cadáveres de treinta personas, la mayoría decapitados, en las inmediaciones de Baquba, 65 kilómetros al nordeste de Bagdad. Con este hallazgo, ascendieron a cuarenta los cuerpos que fueron encontrados ayer en el país del Golfo, ya que por la mañana otros diez cadáveres aparecieron en diferentes puntos de la capital.

Según fuentes policiales de la provincia de Diyala que pidieron no ser identificadas, soldados iraquíes hallaron los cuerpos, que fueron trasladados a un hospital de Baquba. El Ministerio de Interior explicó que se envió de inmediato a la zona a militares y agentes de los cuerpos especiales de la Policía para investigar lo sucedido.

Baquba y la provincia de Diyala, donde viven suníes y chiíes, ha sido uno de los escenarios más sangrientos desde que se inició la ola de violencia sectaria en Irak tras el atentado, el 22 de febrero, contra un santuario chií en Samarra.

Otros diez hombres asesinados a tiros y ahorcados fueron hallados en Bagdad. Algunos de los cuerpos presentan signos de torturas, precisó el capitán de Policía Wisam Saad, que recordó que el sábado también se encontraron en Bagdad siete cadáveres maniatados.

Nuevos atentados

La capital iraquí ofreció ayer una nueva imagen del conflicto que se libra a diario. En una mezquita del barrio bagdadí de Ur, al menos 20 activistas murieron y un número indeterminado resultaron heridos en enfrentamientos entre soldados estadounidenses y milicianos del Ejército del Mahdi, liderado por el clérigo rebelde Moqtada al-Sadr. Al parecer, los combates comenzaron cuando tropas norteamericanas, apoyados por efectivos iraquíes, se dirigieron al centro religioso de Al-Mustafa para detener a varios integristas acusados de estar involucrados en acciones violentas.

Abdul Hadi al-Darrayi, portavoz de la oficina de Al-Sadr en Bagdad, aseguró que los norteamericanos «agredieron a los fieles» que oraban en la mezquita y, tras matar a una veintena de ellos y detener a varios, prendieron fuego al templo.

No fueron éstos, sin embargo, los únicos enfrentamientos que se registraron ayer en Irak. La insurgencia se cobró nuevas vidas, entre ellas, la de un adolescente iraquí de 13 años, que se dirigía a su escuela y murió por una bomba colocada junto a una carretera en la ciudad de Basora. Este ataque fue el último de una serie de actos violentos contra civiles en la jornada de ayer. Antes, en la capital, una bomba estalló frente a una vivienda en el barrio central de Karrada, donde mató a una mujer y dejó heridas a dos de sus hermanas y a un hombre. Además, el conductor de un camión fue abatido a tiros mientras viajaba en su vehículo por el oeste de Bagdad.

Los policías iraquíes también fueron víctimas de ataques. Dos agentes de seguridad perecieron en un atentado en la provincia de Salahedin.



Vocento